La guerra de Irán no se cuenta solo por el número de muertos, ni por las bombas que caen de uno u otro lado. El control iraní del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y gas mundial, ha transformado la guerra en una crisis económica global, afectando los precios, la inflación y las cadenas de suministro más allá de las bajas militares o civiles. Donald Trump subestimó a Irán, pensó que podría repetir la exitosa operación relámpago de Venezuela en el país persa, que el régimen de los ayatolás no resistiría la superioridad militar estadounidense y que el régimen caería en tres o cuatro semanas, como vaticinó. Pero ya hemos entrado en la tercera semana de guerra sin que estén claros cuáles fueron los motivos reales de los ataques planificados con Israel, ni los objetivos, ni tampoco se vislumbra un final o una salida airosa para los Estados Unidos. Trump se encuentra atrapado en una encrucijada que tiene un nombre: el estrecho de Ormuz. El presidente republicano no sopesó correctamente las consecuencias si el conflicto militar se alargaba y se extendía a Oriente Medio y, de rebote, provocaba una crisis energética a causa de la reducción del flujo de hidrocarburos.
Una crisis que afecta a los grandes exportadores de petróleo y gas, como miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Baréin y Omán) y a los países más de estos recursos energéticos que pasan por Ormuz (China, India, Pakistán, Bangladés, Japón o Corea del Sur), mientras que Europa y los Estados Unidos sufren más por el incremento de los precios del crudo que por la falta física de barriles de petróleo. En un mercado global, el recorte de la oferta y el temor a una interrupción prolongada elevan el precio para todo el mundo, y ya se han tomado medidas correctoras, como la liberación de reservas estratégicas, o la controvertida decisión de Trump de levantar las sanciones al petróleo ruso. Pero los últimos movimientos de Trump son lo que recogen las portadas de este domingo: el envío de más marines a la zona de conflicto, el ataque a las instalaciones militares de la estratégica isla de Kharg y la amenaza de bombardear también las estructuras petrolíferas de este grifo del petróleo iraní. Y finalmente, la propuesta de una misión naval internacional con China y otros países para proteger a los petroleros que pasan por Ormuz. Un signo de debilidad que no ha pasado desapercibido.
La Vanguardia opta por este tercer movimiento para el titular principal de su portada: “Trump pide ahora ayuda a Europa y China para desbloquear Ormuz”. El diario completa el bloque del asedio al régimen de los ayatolás con la noticia de que los EUA atacan la isla de Kharg, centro neurálgico de la exportación de petróleo iraní, que Pekín esquiva el corte del flujo de petróleo con energías renovables y los oleoductos rusos. También destaca una tribuna de opinión de Shlomo Ben-Ami (político, diplomático e historiador israelí) que titula “Desafío y guerra de desgaste económico”. La portada del rotativo de los Godó también lleva una entrevista con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que titula con una declaración: “Feijóo no será presidente, ni vicepresidente de Abascal”. Y cómo no, también son protagonistas las elecciones del FC Barcelona de este domingo, el día en el cual los socios del Barça se encuentran “ante la gran decisión”, que ilustra con la imagen de Joan Laporta y Víctor Font dándose la mano.
El Periódico ha teñido la cabecera y el titular principal con el color negro del petróleo. El título principal dice que “la guerra de Irán se le atraganta a Trump en año electoral”, y la fotografía —que se repite en otros diarios— es un tanque disparando un proyectil. Afirma el diario que la ofensiva de EE. UU. e Israel se agrava sin un desenlace claro a la vista, que el cierre de Ormuz y la escalada amenazan el crecimiento global, y otros reportajes relacionados con los conflictos bélicos: la meca del lujo de los países del Golfo está en peligro, o que las redes antidrones de Ucrania se fabrican en Alicante. La portada del diario de Prensa Ibérica también destaca otras noticias, como las elecciones del Barça o la primera Noche de las Letras catalanas, que corona con el Sant Jordi por Carles Rebassa. Los otros dos diarios catalanes, el Ara y El Punt Avui, han preferido abrir con temas propios más allá de la actualidad, aunque también hacen llamadas sobre las elecciones del Barça o la guerra de Irán. El Ara apuesta por un tema sobre la crisis de la vivienda en la comarca de Osona, que crece económicamente gracias a la industria alimentaria, pero los trabajadores, la mayoría migrantes, no encuentran dónde vivir. Y sobre el conflicto, destaca que Trump intenta enmendar el error de cálculo de la guerra de Irán pidiendo crear una flota internacional para abrir el estrecho de Ormuz. El Punt Avui dedica el dossier a la nueva partida del Gran Juego, donde EE. UU., para dominar el mercado del petróleo, rompe el equilibrio geoeconómico mundial y pone en riesgo la transición energética.
Pasamos a Madrid, donde también destaca la guerra de Irán. El País titula que “Trump se juega la guerra en la batalla por el control de Ormuz”, y en los destacados recoge que los EUA atacan la isla de Kharg y piden una flota internacional para proteger el estrecho; que la falta de planificación y las discrepancias con Israel complican una salida y que la presión de los mercados se suma a las críticas internas a la gestión del conflicto. La fotografía la dedica al último gran filósofo europeo, Jürgen Habermas, que murió este sábado y también recuerda que este domingo hay elecciones en Castilla y León, un tema que no interesa nada a la prensa catalana y que solo se recoge en Madrid. El Mundo también abre con la guerra, pero pone el foco en que “Trump despliega más marines en Ormuz para salvar la economía”, y también ha escogido la fotografía del tanque disparando. La Razón, en cambio, destaca en su titular principal que los EUA golpean la isla de Kharg, el corazón petrolero de Irán, en una portada monográfica sobre el conflicto en Oriente Medio, mientras que el ABC vuelve a repetir con Cuba. Recoge el estallido de violencia en la calle después del anuncio de negociaciones con Trump, con una gran imagen sobre el asalto el viernes por la noche de la sede del Partido Comunista, en Morón. “No queremos luz, queremos libertad”, es el grito de indignación que recorre las calles de la isla.







