Este lunes ha sido otro día de garrotazos y confusiones. Los partidos que no pactarán se las tienen tiesas o hacen que se las tienen, ya se sabe que en campaña ataques, invectivas y dicterios estremecedores tienen más teatro que otra cosa. Es un poco como el debate a cuatro de Antena 3 TV y que explica Iu Forn por aquí encima.
El PSOE, que nota cómo se le escapa alguna cosa a manos de C's, araña de lo lindo. Ha hecho entrar en acción a un histórico: Alfredo Pérez Rubalcaba, el exsecretario general: "Es terrible" lo que espera a los españoles "si sigue gobernando la derecha". ("La derecha" es como los socialistas en campaña llaman al PP y a CDC).
Por si no nos había asustado lo suficiente, ha añadido: "hay muchos asesinatos, hay mucha violencia de género y el Gobierno español no se da cuenta ni se quiere darse cuenta". Buf. No es extraño que la número uno por Barcelona, Carme Chacón, haya recordado que "ya vivimos sin democracia" para advertir que "no podemos dejar que esta derecha vuelva a acabar con ella".
Nadie quiere pactar
También resulta que nadie quiere pactar con nadie o que, si tiene que ser así, tienen que ser los otros que lo pidan de rodillas. Claro, como vienen pactos sí o sí –lo dicen todas las encuestas– el panorama es el de una fiesta donde la orquesta toca y nadie sale a bailar. Gabriel Rufián, cabeza de lista de ERC, ha tenido una buena ocurrencia sobre otro tema de campaña (la reforma constitucional) que también se puede aplicar a los pactos: "es más difícil que Belén Esteban no gane un reality que cambiar la Constitución" (o que acordar unos pactos). Juan Carlos Girauta, número uno de Ciudadanos por Barcelona, ha vuelto a decir que su partido no piensa investir "ni Rajoy ni a Pedro Sánchez". Su jefe, Albert Rivera, ha asegurado que la carrera electoral se reduce a él y a Rajoy. ¿Cómo pinta todo eso? Es "absolutamente nefasto", según el coordinador general de CDC, Josep Rull: el pacto PP-C's sería "la garantía de que tratarán a Catalunya como una región y residualizarán nuestro autogobierno", además de que "nos encallarían en un escenario dominado por el paro". Caramba. Sobre los pactos, Rajoy ha dicho en su cuenta de Twitter: "Tenemos que ser conscientes de lo que algunos pueden estar preparando. En el PP queremos pactar con los españoles". Es decir, que no se sabe si sube o baja. Susana Díaz, la socialista que gobierna Andalucía gracias a los votos de C's, ha pasado por Santa Coloma de Gramenet, donde ha tenido a bien avisar a los catalanes de que Mariano Rajoy y Pablo Iglesias "hacen pinza, como en Andalucía, donde ambos votaron lo mismo. Me tuvieron 80 días sin poder gobernar y no me dejaban aprobar los presupuestos". Qué fuerte. En Tarragona ha aparecido la secretaria general de PP, Dolores de Cospedal, para decir que aquello también es su casa. En Ciudad Real ha aparecido Alicia Sánchez Camacho y ha dicho lo mismo. El PP mantiene el estilo también cuando juega a pierna cambiada.Son como niños
La cuota local de garrotazos la han cubierto hoy dos veteranos pesos pesados del pugilato electoral: Joan Tardà y Josep Sánchez-Llibre. Para el republicano, Duran "es un petulante a quien le vendría bien una cura de humildad" por plantear su predisposición a entrar en un gobierno español del PP. El número dos de Unió por Barcelona, ha salido a defender al boss: "da la impresión de que [Tardà] es un niño pequeño sin trabajo". Al cabo del día, quizá uno de los que mejor ha arrimado el ascua a su sardina ha sido Artur Mas. Aprovechando las distracciones del día de la Constitución y el puente de la Inmaculada el presidente se ha plantado en París, en la Conferencia del Clima, donde ha intervenido en el foro de regiones y entidades subestatales diciendo todo lo que se esperaba y convenía en ese foro y haciéndose ver con dignatarios de medio mundo en uno de los escenarios políticamente más cool del año.
El #presidentMas amb els signants de #under2mou amb @USAmbFrance #COP21 @ClimateGroup pic.twitter.com/Y9hnRWmezx
— Govern. Generalitat (@govern) desembre 6, 2015