El Tribunal Constitucional sentenció sobre el recorte del Estatuto el 28 de junio de 2010. El próximo domingo se cumplirán 10 años de aquel hecho que cambió la política catalana. En este contexto, los ponentes y redactores de la reforma del Estatuto ponen en duda que el texto que quedó después de la sentencia responda a las necesidades actuales de Catalunya. Francesc Homs, Joan Ridao, Miquel Iceta y Jaume Bosch valoran que supuso tanto la renovación estatutaria como la posterior sentencia y han coincidido en cuestionar que el actual texto, resultando de la decisión del TC, satisfaga las necesidades de la Catalunya del 2020.

Homs cree que tendrá que haber "algún tipo de pacto en los próximos años" pero en ningún caso lo ubicaría en una reforma del Estatuto, sino en el ejercicio del derecho de autodeterminación. Bosch, aunque cree que "una fracción de la gente soberanista" podría dar apoyo si se recuperan elementos del Estatuto original del 2006, también opina que "una de las opciones que se tiene que votar tiene que ser la posibilidad de la independencia". En cambio, Iceta cree que hay que buscar un "acuerdo amplio" al país, que ahora no ve posible, y reclama "un despliegue del autogobierno", por el cual serán "activos en la búsqueda de este consenso". Ridao es más prudente y aunque asegura que el actual Estatuto "no responde a la voluntad de la mayoría del pueblo de Catalunya", reconoce que hay diferentes opciones según los colores políticos.


El exconseller de Presidencia y también redactor del Estatuto, Francesc Homs, defiende que el tribunal dejó el texto como una herramienta "inservible": "Si no lo hubieran magreado y dejado como lo dejaron claro que podría servir", defensa Homs, que lamenta que para leer ahora el Estatuto hace falta un "manual de instrucciones, que se llama sentencia y que neutraliza todo el texto". Cree que la sentencia que tumbó el TC fue "una operación de Estado para parar los pies a la reivindicación del autogobierno".

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, lamenta que el TC "alterara" una ley ya votada por los catalanes. Cree que "resquebrajó un consenso posible" y que fue una "ocasión perdida". "El Estatuto había sido vigente cuatro años y no había produit ningún revuelo, habría sido más prudente que se desarrollara", considera el líder de los socialistas catalanes, que insiste en que el texto era constitucional y "cabía en una interpretación abierta" de la Carta Magna. "El PP intentó hacer una presión muy grande y finalmente el TC se dejó arrastrar de esta batalla jurídica", añade.

Ridao, entonces diputado de ERC y ahora letrado mayor del Parlamento, ve diferentes opciones abanderadas por diferentes partidos: recuperar "algunas piezas" del Estatuto pactando con el Estado o reformando leyes estatales, plantear una nueva reforma estatutaria o bien apostar por "un horizonte colectivo más ilusionador que va más allá del marco estatutario", en referencia a la independencia. En cualquier caso, cree que el TC "desactivó operativamente una buena parte del Estatuto", sin olvidar el anterior recorte que hubo en el Congreso, fruto del pacto entre partidos.

Este primer recorte, que el exdiputado de ICV-EUiA Jaume Bosch considera "legítima", dejó un texto minorado respecto de lo que aprobó el Parlamento pero aun así "absolutamente aceptable" para el ecosocialista. "Lo que no nos pueden pedir es que asumimos el recorte del TC", asegura, ya que afectó a un texto ya refrendado por la ciudadanía, lo cual sitúa Catalunya como el único territorio del Estado español con un estatuto que no es lo que se había votado.

Bosch defiende que el actual Estatuto es "claramente más potente que el de 1979" pero ha visto desactivada la intención de los redactores que la Generalitat asumiera más competencias sin que el Estado pudiera disputarle el marco competencial. "El Estatuto redactado y aprobado por el pueblo de Catalunya, si se pudiera recuperar, todavía hoy podría tener una cierta virtualidad", afirma, y "mucho más la tendría lo que votó el Parlamento el 30 de septiembre antes de todos los hechos". La alternativa política, sin embargo, defiende que tiene que pasar por la mesa de diálogo entre el Gobierno y el Estado.

Las críticas a socialistas y populares

Para Homs, el "choque" no se produce de manera exclusiva con el PP, sino "con el Estado". "Aquello fue provocado por alguna cosa más que un partido político, se levantó todo un aparato del Estado que estuvo en contra, con la aquiescencia en aquel momento del PSOE". "Que autonomías, del PP y del PSOE, o el Defensor del Pueblo, se fuera levantando contra el Estatuto y que al final el Constitucional se lo cargara, al PSOE ya le iba bien", carga.

Iceta admite que el partido socialista "no siempre combatió con firmeza" la ofensiva del PP contra el texto del Estatuto. La reforma despertó también críticas entre dirigentes socialistas –y las recordadas declaraciones de Alfonso Guerra con el "Nos hemos cepillado el estatuto". Iceta reconoce que "siempre han convivido opiniones diferentes sobre el estado de las autonomías" en el seno del partido y que, aunque la posición no era unánime, resalta que "si hubo estatuto fue gracias al partido socialista, para que sin el apoyo Zapatero no hubiera habido". Iceta también cree que el procedimiento de negociación entre las fuerzas políticas catalanas demasiado a menudo pareció "una subasta" y cree que, en lugar de "empezar de cero" y "entregarse a hacer un nuevo Estatuto" probablemente se habría tenido que ir a cambiar "lo que no funcionaba lo bastante bien o incorporar cosas no previstas".

Preguntado por si el Gobierno habría tenido que canalizar el rechazo popular a la sentencia de otra manera, Iceta se excusa y apunta que el PSOE perdió las elecciones el año de después de la resolución y que el ejecutivo que salió de las elecciones del 2010 al Parlamento "ya no tenía el despliegue estatutario como objetivo".

Homs hace responsable el gobierno de Zapatero de toda esta situación, y recuerda que "no tuvo ninguna prisa por aplicar el Estatuto entre el 2006 y el 2010, no cumplió ni un solo año con las inversiones en infraestructuras y todavía estaba la sentencia, tenían mayoría parlamentaria en Madrid y en Catalunya", argumenta. También critica que "se pusieron de perfil, para no decir que lo animaron bajo mesa" los recursos contra el texto estatutario. "El PSOE engañó, no defendió nunca el Estatuto entre el 2006 y el 2010". Son unas acusaciones que Iceta tilda de "falsas".

Ridao dice que la presencia de Zapatero en La Moncloa con "un gobierno entre comillas amigo" hacía pensar a muchos, él incluido, que había "una auténtica conjunción astral" para reformar el Estatuto. "Pensábamos que eso sería posible y que, cuando menos, al menos la negociación sería una negociación franca y con todas las de la ley", sobre todo después del apoyo explícito del presidente español al texto que aprobara el Parlamento. Ahora bien, ve "difícil" que la sentencia del TC hubiera tenido un desenlace diferente por la "inhibición de los sectores progresistas y liberales" del Estado y para la actuación "burdamente partidista" del tribunal.

Bosch, además, cree que muchos socialistas se arrepienten de haber aplaudido y minimizado la sentencia. "El PSOE dijo que no era grave porque en total se había visto afectado el 5% del Estatuto. Eso era falso", asevera, ya que la parte anulada "desactivaba el 100% del nuevo Estatuto y el salto en el autogobierno que quería hacer". "El PSOE planteó que no pasa nada, ya bajará el suflé y la gente se acostumbrará", recuerda, aunque dos padres de la Constitución como Miquel Roca y Jordi Solé i Tura advirtieran que la sentencia rompería el pacto constitucional.

La ofensiva del PP con la campaña de recogida de firmas contra el Estatuto

Con respecto a la campaña de recogida de firmas impulsada por el PP contra el Estatuto por diferentes puntos del Estado, Iceta la recuerda "con mucha preocupación", dice que fue una iniciativa "muy feroz" y que, los populares, mientras eran hostiles a la reforma del Estatuto, "no tenían inconveniente al copiar textos con estatutos de otras comunidades autónomas diciendo exactamente lo mismo".

Ridao distingue el papel del PPC de Josep Piqué, que tuvo "un papel activo e incluso protagonista" de lo que caracterizó el PP de Mariano Rajoy. Cree que el PP, con su campaña, quizás quería provocar un pacto con el PSOE para hacer el Estatuto y que el resto de partidos lo suscribieran "sin ninguna objeción".

Bosch destaca como el PP ha intentado "esconder" que participó a la ponencia y la comisión que elaboró el Estatuto. "Tan activamente que en el plenario en que se aprobó el Estatuto, el PPC llegó a votar dos títulos a favor: el de las instituciones y el de la posible reforma de cara al futuro del Estatuto. Ahora bien, sostè que la sentencia tiene el origen en la campaña del PP "contra el autogobierno".

Homs apunta que el problema no fue esta campaña, sino "la indiferencia o mirada de simpatía que tenía todo el resto".

¿La sentencia del Estatuto aceleró la ola independentista?

Para Homs, la respuesta a la sentencia por parte de partidos, instituciones y de la misma ciudadanía fue muy buena. "Hubo una respuesta pacífica, democrática, serena y contundente al mismo tiempo", en un momento en que el pueblo de Catalunya había recibido un "garrotazo": "A lo que habían votado en referéndum, le dijeron que nada, habíamos seguido todas las reglas del juego establecidas, lo hicimos todo". "Se ha hecho una buena reacción y la prueba es que estamos aquí, bien vivos como país", opina.

"Acabaron apagando la llama, pero la brasa era debajo", señala Homs, que explica que avisaba a los dirigentes a Madrid, como el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, e incluso con el actual rey Felipe VI, que si se "cargaban" el Estatuto en el TC, habría una "reacción importante del pueblo de Catalunya que marcaría un antes y un después". "Ellos te venían a decir que eso del Estatuto y el autogobierno me importaba a mí y a unos cuantos otros nacionalistas", afirma.

En cambio, para Iceta este rechazo a la sentencia no hacía prever una ola independentista, sino "una complicación obvia porque había un acuerdo que se había roto". Aunque cree que tuvo un impacto, descarta que fuera el desencadenante, y atribuye el auge independentista a "factores más relevantes, como la crisis económica."

Ridao sostiene que la sentencia del TC fue el "punto de arrancada" de la actual situación política de Catalunya por su "gravedad" y por el hecho de que "se desactivara operativamente el Estatuto". Ahora bien, el republicano también señala la actitud de los partidos españoles y de la prensa madrileña como responsables de la situación provocada por el Estatuto. "Si miras los editoriales y las portadas de los medios de comunicación del año 2005-2006, no hay mucho diferencias con lo que se había producido 80 años antes", con el Estatuto de Núria.

Con respecto a Bosch, veía "difícil de imaginar" el volumen que adquiriría el movimiento independentista después de la sentencia, pero ha admitido que el movimiento "ha subido muchísimo y ha cogido mucho apoyo popular". No obstante, le reprocha no haber reconocido que la declaración de independencia del 2017 fue "un callejón sin salida", de la misma manera que cree que la aplicación del artículo 155 de la Constitución demostró que el procés soberanista "tiene unas raíces muy profundas que no se desactivan con el 155".

El pacto Mas - Zapatero

En enero de 2006, Artur Mas viaja como líder de CiU en Madrid y se reúne en secreto con el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a la Moncloa. De aquel encuentro, que Homs cree que fue "acertado", sale un acuerdo sobre el proyecto del Estatuto. Con todo, admite que extrae ahora una lección: "Si no se va más unidos a la hora de hacer acción política, las embestidas del Estado español nos rompen".

Ridao critica la "extrema competencia política y partidista" que hubo entre formaciones catalanas y que cree que responde a la estrategia del gobierno de Zapatero de "dividir los partidos" cuándo el Estatuto llegara al Congreso. Esta competencia "hizo que en algunos momentos se levantara el listón del Estatuto, que eso incomodara al PSOE y el Gobierno y al cabo de muy poco tiempo alguien pasara por debajo y llegara el primero a la meta", en alusión a CiU. El resto de partidos, asegura, quedaron "muy parados" del pacto Mas-Zapatero.

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