Tal día como hoy del año 1945, hace 74 años, moría en Barcelona Alfons Sala i Argemí, que en el transcurso de su vida había sido uno de los paradigmas del anticatalanismo catalán. Sala i Argemí, nacido en Terrassa en 1863, sería el creador de un movimiento oligárquico, localista y cacique formado por elementos monárquicos de origen catalán y de ideología anticatalanista radical conocido ―popularmente y periodísticamente― como "salismo". Sería uno de los fundadores del partido político Unión Monárquica Nacional (1919) que, después del golpe de estado de 1923, se disolvería dentro de Unión Patriótica ―el partido único del régimen dictatorial de Primo de Rivera―. Y sería, también, el creador del grupúsculo paramilitar y fascista La Traza (1923), integrado por pistoleros procedentes del Sindicato Libre y supervisado oficiosamente por las autoridades militares españolas en Barcelona.

Pero el capítulo más destacado de su carrera pública sería el desguace y liquidación de la Mancomunitat de Catalunya. En enero de 1924, el dictador Primo de Rivera (que había intervenido la institución unas semanas antes), lo impuso como presidente. Durante su mandato se desarticuló toda la obra política, cultural, educativa, social, económica e infraestructural de la Mancomunidad, que se había trazado con el objetivo de situar Catalunya como una potencia puntera en el ámbito europeo. Sala y Argemí ejerció la presidencia con un estilo agresivo, autoritario y despótico. Entre muchas cosas, prohibió y persiguió el uso del catalán en las aulas de las antiguas escuelas primarias, secundarias y técnicas de la Mancomunitat. Lo justificó diciendo que la Mancomunitat perseguía "crear un pequeño Estado que pone en riesgo España".

El rey Alfonso XIII le premió su labor nombrándolo conde de Egara (1926).

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