Zhong Zhong y Hua Hua son dos monos nacidos en China. Hasta aquí no habría ninguna sorpresa, pero es probable que sus nombres perduren un poco más allá de esta noticia porque son dos hermanos clónicos nacidos de dos madres de alquiler, uno tiene ahora 8 semanas y el otro 6, y en foto son indistinguibles. Genéticamente tampoco se pueden distinguir. Son clones.

monos clonados zhong hua

Imagen de Zhong Zhong y Hua Hua, dos monos obtenidos por clonación reproductiva (transferencia de núcleos de células somáticas), adaptada del artículo de Liu et al. Cell 172:1-7 (2018)

Para entender un poco la relevancia de este hecho y de por qué su imagen hoy nos ocupa, tenemos que ir 21 años atrás. El año 1997 se publicó el primer éxito en clonación reproductiva de un mamífero a partir de una célula adulta. La famosa oveja Dolly (llamada  así en honor de la cantante norteamericana Dolly Parton) llenó durante mucho tiempo las portadas de los diarios, fue sujeto principal de muchos artículos científicos y no científicos, estimuló nuestra imaginación, y removió algunos de los principios de la bioética porque abría las puertas a la clonación reproductiva de seres humanos, una práctica que no está aceptada en muchos países.

Dolly murió de muerte natural hacia los 8 años, y se especuló sobre una posible muerte prematura derivada del hecho de que era clónica. Todavía ahora Dolly despierta curiosidad científica, y justo hace unos tres meses se publicó un artículo que estudiaba post-mortem los huesos de la oveja clonada y se llegó a la conclusión de que la artrosis que sufría era la que correspondía para la edad y que seguramente había envejecido igual que lo hace una oveja no clónica. Aunque Dolly es seguramente la oveja más famosa del mundo, quizás tendríamos que recordar también a Polly y Molly, dos ovejas clónicas y transgénicas que, de hecho, eran el objetivo real del Instituto Roslin al intentar obtener ovejas transgénicas (a poder ser un rebaño de ovejas idénticas) que expresaran en grandes cantidades en la leche una proteína recombinante de interés farmacéutico y muy difícil de sintetizar en el laboratorio; en este caso, se trataba del factor de coagulación IX, un factor que es necesario proporcionar de forma periódica a muchos enfermos de hemofilia.

La famosa oveja Dolly estimuló nuestra imaginación, y removió algunos de los principios de la bioética porque abría las puertas a la clonación reproductiva de seres humanos

¿Cómo se obtuvo la oveja Dolly? ¿Por qué hablo de clonación reproductiva y no simplemente de clonación? La clonación implica la generación de organismos idénticos. Las bacterias, por ejemplo, se reproducen por clonación. Las levaduras pueden reproducirse por clonación o sexualmente. Las plantas también lo tienen fácil para ser clonadas (eso ya lo explicamos en otro artículo) pero, en animales mamíferos, la cosa ya es mucho más difícil. Evidentemente que existen individuos que son clónicos, porque son gemelos monozigóticos (proceden del mismo cigoto inicial) pero ha sido porque en estadios embrionarios muy iniciales ha habido una escisión de lo que era un único embrión, generando dos embriones, que si salen adelante, son individuos genéticamente idénticos. Ahora bien, suponemos que tenemos un animal adulto con características que queremos seleccionar, ¿podríamos generar otro idéntico? En el caso del Instituto Roslin, que se dedicaban a la producción de ovejas transgénicas para producir leche con una proteína recombinante de interés farmacéutico, después de la dificultad en generar ovejas transgénicas, cuando se conseguía una que era buena productora, lo que se quería era hacer un rebaño de ovejas iguales, amortizando el esfuerzo inicial, de forma que todas ellas fueran productoras de esta proteína.

Pues bien, no se puede hacer clones de animales mamíferos adultos a menos que no manipulemos sus células de una manera muy concreta. El huevo (ovocito) de la madre porta mucha información dentro del citoplasma, además del núcleo donde están los cromosomas, por lo tanto, para generar un clon, lo lógico era utilizar un ovocito para empezar. Como la información genética se encuentra en el núcleo, si queríamos generar un clon, se tiene que extraer el núcleo del ovocito (enucleación), de forma que sólo quede el citoplasma, en el cual introduciremos un núcleo intacto de una célula del individuo que queremos clonar, proceso que se llama transferencia de núcleo de célula somática. Este núcleo porta la información genética que permitirá obtener un individuo idéntico. Aunque parece fácil, no lo es tanto, porque la célula del individuo que queremos clonar está diferenciada (y mucha de la información genética está empaquetada, cerrada a cal y canto, y no es fácilmente accesible), pero bueno, escogiendo bien la célula donadora del núcleo (en el caso de Dolly, una célula de glándula mamaria de la oveja inicial), y dando una descarga eléctrica en el ovocito receptor una vez reconstituido, se puede generar una especie de cigoto que empieza a dividirse, talmente como si fuera realmente un embrión generado por fecundación. Si estos embriones clónicos se meten dentro del útero de una madre de alquiler, se pueden llegar a implantar y desarrollarse como feto hasta nacer. No es un proceso fácil, hay muchos obstáculos, pero se consiguió finalmente. Para daros una idea, se generaron e implantaron 277 clones de los cuales sólo uno, Dolly, fue exitoso.

En la Comunidad Europea este tipo de investigación ya no está permitida. La investigación en monos está absolutamente restringida

Como el interés de esta clonación es obtener individuos idénticos, especificamos que se trata de clonación reproductiva. Más tarde, se consiguió obtener vacas clónicas, gatos clónicos... Se llegó a pensar que se abría la puerta a que las personas querrían hacer clónicos de ellas mismas con el fin de tener una fuente de órganos, por ejemplo, cuando eso era incoherente si tenemos en cuenta que una persona clónica tendría derechos humanos iguales que la persona inicial. También se pensaba que uno podría generar copias de él mismo, como en el libro Los niños del Brasil (en el que se intenta generar clones de Adolf Hitler), sin considerar que el fenotipo final (es decir, las características del clon, incluyendo el comportamiento) no está determinado exclusivamente por la genética, sino que también actúa el ambiente (como bien se demuestra con dos personas que sean a gemelas genéticamente idénticas, que a pesar de ser muy similares, nunca son totalmente iguales). Eso sin tener en cuenta dos cuestiones que hicieron que se desestimara muy pronto la posibilidad de generar humanos clónicos, y es el escasísimo porcentaje de éxito final y los problemas de desarrollo fetal en la gran mayoría de clones. Después de muchas discusiones, surgieron una serie de regulaciones y leyes que en muchos países prohíben la clonación reproductiva de humanos (por ejemplo, en Europa).

En todo caso, tampoco se había conseguido nunca hacer clónicos de ningún animal próximo al hombre, como monos o simios, por estos problemas técnicos que acabamos de mencionar. Un grupo de los Estados Unidos dirigido por un embriólogo muy reconocido lo intentó con más de 15.000 óvulos de mono, sin poder llegar más allá del desarrollo embrionario. Y entonces, ¿cómo es que ahora han salido adelante? Pues por qué un grupo de investigación chino ha cambiado algunos de los procedimientos técnicos, aunque el porcentaje de error sigue siendo muy alto. De hecho, no lo han conseguido utilizando el núcleo de una célula del cuerpo de un individuo mono adulto, sino de una célula embrionaria, que todavía no está muy diferenciada. Se han tenido que implantar 127 embriones generados por transferencia nuclear para llegar al éxito final de dos monos llegados a término. ¿Es un experimento tan innovador como parece? Como nos explica muy bien otro científico, es técnicamente un hito relevante y puede ser que pueda servir para estudiar ciertas enfermedades mentales humanas, o también el efecto de nuevas vacunas en la transmisión de enfermedades víricas infecciosas como el Zika o el Ébola, pero científicamente no es muy innovador.

Tenemos que acabar este artículo recordando que en la Comunidad Europea este tipo de investigación ya no está permitida. La investigación en monos está absolutamente restringida, sobre todo cuando se pueden conseguir otros modelos alternativos, incluyendo organoides y organismos avatar, mediante tecnologías como la generación de células pluripotentes inducidas (iPSCs) y la edición genética, que nos permiten estudiar enfermedades humanas con igual o más profundidad.

Gemma Marfany
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