Endogamia es una de las palabras que se usan en muchos ámbitos, pero si nos atenemos al origen de la palabra, se ha generado a partir de dos términos griegos: endon, que significa "dentro", y gamos, que quiere decir "boda". Así que literalmente quiere decir bodas dentro del mismo grupo familiar, o con estrecha relación genética. Curiosamente, en genética tendemos a usar "endogamia" para la reproducción sexual entre especies no humanas, y cuando hablamos de humanos, utilizamos el término endogamia para definir sociedades o grandes grupos. En cambio, cuando hablamos de matrimonios, los genetistas preferimos usar la palabra "consanguinidad", de origen latino, y que significa que hay sangre común entre las dos personas, es decir, que comparten un o más ancestros. Por ejemplo, decimos que un matrimonio entre dos primos hermanos, primos segundos, o tío y sobrina (frecuente en algunas sociedades), es un matrimonio consanguíneo, y que una sociedad es endogámica cuando tiene muchos matrimonios consanguíneos, y muy poca aportación de personas externas.

Enseñamos en clase el efecto genético de la consanguinidad, explicando que como padre y madre comparten gran parte de su genoma, que han heredado de este ancestro común, tienen hijos con un elevado porcentaje de homocigosidad, es decir, que la información genética heredada por parte de madre y de padre es la misma. Como todos somos portadores de muchas mutaciones recesivas que sólo causan una enfermedad o se manifiestan cuando tanto el gen heredado de la madre como del padre están mutados, la consanguinidad incrementa mucho la probabilidad de tener hijos con enfermedades genéticas hereditarias, como lo son muchas enfermedades minoritarias. Así, sabemos que el linaje de los reyes Habsburgo en España tenía un alto porcentaje de consanguinidad, tan elevado, que el último representante, Carlos II (denominado "el Hechizado") seguramente sufría varias enfermedades genéticas graves. Otras estirpes reales se extinguieron a causa de esta elevada consanguinidad, por ejemplo, la de Tutankamón, que era hijo de un incesto entre hermanos y que se casó con su hermanastra por parte de padre (como ya os lo expliqué en otro artículo).

Hay poblaciones que son muy endogámicas porque tienen muchos matrimonios consanguíneos, y por eso, el porcentaje de ciertas enfermedades minoritarias que son extremadamente infrecuentes en el resto del mundo, es mucho más elevado en estas poblaciones. Las poblaciones que viven en islas muy alejadas del tráfico marítimo, o en poblaciones de montaña o interior muy aisladas, han tenido y tienen poblaciones endogámicas, como ahora ha sucedido en los inuit, o en algunas islas del Mediterráneo, como a Cerdeña, o las Azores. También existe la endogamia por motivos religiosos o culturales añadidos al origen geográfico, como pasa en algunas familias de etnia gitana, y algunas poblaciones asquenazíes y de judíos ultraortodoxas, (como os expliqué en otro artículo). Cuando estudiamos genética humana se describen estas circunstancias genéticas porque nos ayudan a entender las diferencias en distribución mundial de varias enfermedades minoritarias.

Cuando hablamos de cruces genéticos en plantas y animales, siempre se menciona el "vigor híbrido" o "heterosis", que implica que los descendientes de un cruce entre dos individuos genéticamente lejanos suelen presentar mayor resistencia y capacidad reproductiva a causa de la disminución de homocigosis (y, por lo tanto, de decremento de la probabilidad de sufrir posibles enfermedades recesivas). Los criadores de caballos de carreras, para poner un ejemplo, saben que necesitan incorporar animales diferentes, "sangre nueva", de vez en cuando, o acaban teniendo animales enfermizos o con características menos competitivas. Y en las plantas, incluso, ha quedado el nombre de "semillas híbridas" a las que proceden de un cruce entre cepas muy diferentes y que, en teoría, concentran características más deseables. Por lo tanto, el cruce entre cepas diferentes presenta ventajas con respecto a la selección natural.

Justamente, esta semana se acaba de publicar un exhaustivo artículo sobre la reintroducción de especies en peligro a causa de la acción humana. Más de un millón de especies está en peligro de extinción. Una de las maneras de "reavivar" estas poblaciones e intentar evitar la extinción es la translocación de individuos de un lugar a otro. Es decir, cuando los biólogos estudian las características de los organismos, pueden inferir cuáles pueden vivir mejor en unas condiciones u otras. En este artículo, han analizado la translocación de hasta 166 tortugas del desierto de Mojave (Gopharus agassizii) –no sólo animales salvajes, sino también algunos animales que habían sido considerados mascotas– que han sido trasladadas a un nuevo ambiente, para ver si sobrevivíanDespués de analizar el DNA de las tortugas, de forma sorprendente y muy interesante, los investigadores concluyen que no se puede predecir la supervivencia de las tortugas dependiendo de la distancia geográfica de origen en el nuevo hábitat, sino que las tortugas que sobreviven son las más heterocigotas, es decir, aquellas que podemos inferir que son menos consanguíneas y que, por lo tanto, presentan mayor diversidad genética. Dicho de otra manera, las que sobreviven tienen variantes genéticas más diferentes a la mochila, y así, pueden adaptarse mejor a condiciones cambiantes y sobrevivir, en este caso, al desierto de Mojave. Igual que pasa con nosotros cuando vamos de excursión a lugares inhóspitos, si llevamos varias herramientas y objetos bien escogidos, tenemos mayor probabilidad de sobrevivir.

Es muy tentador extrapolar estos resultados a otros contextos, más sociales y menos genéticos, en los que hablamos de endogamia. Podemos pensar de los criterios de reclutamiento de nuevos investigadores y docentes en la Universidad. La crítica eterna en muchas universidades es que sólo generan plazas para sus investigadores y docentes. Se debe encontrar un equilibrio entre la "nueva savia" y proyectos estimulantes que aportan investigadores nuevos, junto con buscar maneras de promocionar a los que hace tiempo trabajando en la trinchera universitaria haciendo bien su trabajo y se sienten parte de la institución. Hay que buscar sinergias, más que el caos o el crecimiento lineal. Igualmente, se puede extrapolar a muchas empresas –incluso en las que quieren ser tecnológicamente punteras o competitivas– que cuando buscan llenar un nuevo puesto de trabajo, prefieren buscar perfiles dentro de su zona de confort, que saben cómo y dónde encajarán a corto plazo, y no saben valorar el gran valor de enriquecimiento e innovación que pueden aportar perfiles igualmente potentes, pero con visiones más estratégicas y que dan un plus de diversidad. No se trata de intercambiar una tarea por otra, o duplicarla. El crecimiento pide cambio.

Hay que encontrar un equilibrio entre el confort y la uniformidad, y la innovación y el cambio. Sinergias; debemos buscar sinergias entre los dos tipos de perfiles. La diversidad "genética" hace posible una mayor posibilidad de supervivencia a medio y largo plazo. Tengámoslo en cuenta.

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