La Dirección General de Tráfico ha reactivado sus helicópteros Pegasus tras casi dos meses fuera de servicio, recuperando así uno de los sistemas de control más avanzados en la vigilancia aérea de las carreteras españolas. La interrupción se produjo por la expiración del contrato de mantenimiento y la ausencia temporal de una empresa adjudicataria, lo que obligó a mantener en tierra las nueve aeronaves entre comienzos de septiembre y finales de octubre.

Con la renovación del contrato ya formalizada y la actualización de varios componentes tecnológicos, Pegasus vuelve a operar con la intención de reforzar la supervisión del tráfico desde el aire. La DGT no solo ha restablecido el servicio, sino que se ha fijado como objetivo aumentar de forma significativa las horas de vuelo anuales.

Desde su incorporación en 2013, estos helicópteros se han convertido en una herramienta habitual en campañas especiales y en la vigilancia de carreteras convencionales, donde se concentra un alto porcentaje de la siniestralidad.

Tecnología de precisión desde 300 metros de altura

La flota está compuesta por helicópteros Eurocopter AS-355 Ecureuil 2 y AS 350, equipados con el sistema MX-15, un radar y cámara de alta precisión capaz de detectar excesos de velocidad desde aproximadamente 300 metros de altura y a distancias de hasta un kilómetro. Este dispositivo combina sensores ópticos estabilizados con herramientas de medición que permiten un seguimiento detallado del vehículo.

Pegasus de la DGT en acción

El sistema incorpora posicionamiento GPS para registrar con exactitud las coordenadas del automóvil detectado. A través de un telémetro láser, mide la distancia respecto al objetivo y fija su posición cada tres segundos, lo que permite calcular la velocidad media de forma precisa. Cuando se constata una infracción, la grabación se activa automáticamente y la sanción puede tramitarse de manera telemática.

No es ningún secreto que Pegasus ha ampliado el alcance del control más allá de la velocidad. La resolución de sus cámaras permite identificar conductas como el uso del teléfono móvil al volante o la ausencia del cinturón de seguridad, dos de las infracciones más perseguidas en los últimos años.

Sin embargo, el sistema presenta limitaciones. En condiciones meteorológicas adversas o durante la noche, la lectura de matrículas puede resultar menos eficaz. Parte del nuevo contrato contempla mejoras en los equipos de grabación para solventar estas carencias y modernizar una tecnología que había comenzado a quedarse desactualizada.

Más inversión y más presencia en carretera

La reactivación del servicio no se limita a la simple puesta en marcha de los helicópteros. La DGT prevé duplicar las horas de vuelo anuales, pasando de unas 2.750 a 5.500. Esta ampliación reforzará la vigilancia aérea en periodos de alta intensidad de tráfico y en tramos especialmente conflictivos.

La inversión prevista alcanza los 51 millones de euros hasta 2028, cifra que podría incrementarse hasta los 80 millones si el contrato se amplía durante 22 meses adicionales. El presupuesto cubre tanto el mantenimiento mecánico como la actualización tecnológica de los sistemas de detección y grabación.

Durante el tiempo en que Pegasus permaneció inactivo, la DGT recurrió a drones con capacidades similares para mantener la vigilancia aérea. No obstante, la operatividad y el radio de acción de estos dispositivos no igualan el alcance de los helicópteros.

Con los nueve Pegasus nuevamente en servicio y un plan de modernización en marcha, la vigilancia aérea recupera su papel central en la estrategia de control del tráfico. La combinación de tecnología de alta precisión y mayor número de horas de vuelo refuerza la capacidad sancionadora desde el aire en las carreteras españolas.