La Dirección General de Tráfico (DGT) está trabajando en una posible reforma normativa para limitar los avisos que permiten conocer la ubicación exacta de radares y controles en autopistas a través de aplicaciones de navegación. El organismo considera que esta funcionalidad, aunque muy extendida entre los conductores, puede interferir directamente en su labor de vigilancia y prevención.
Actualmente, plataformas como Google (mediante Google Maps), Waze o SocialDrive permiten a los usuarios compartir en tiempo real la localización de radares fijos y móviles. Esta información colaborativa se actualiza constantemente y facilita que otros conductores adapten su velocidad antes de llegar al punto señalado.
Desde Tráfico se argumenta que el problema no radica en los radares fijos —cuya ubicación es pública y conocida—, sino en los dispositivos móviles y en los operativos específicos destinados a detectar infracciones graves. La difusión inmediata de su posición exacta puede reducir su eficacia y permitir que determinados conductores eludan el control.
Inspiración en el modelo francés
La iniciativa española toma como referencia el sistema implantado en Francia, donde está prohibido mostrar la localización precisa de controles cuando forman parte de operativos sensibles. En ese modelo, las aplicaciones pueden advertir de un “peligro” en un tramo amplio de carretera —que en autopista puede abarcar varios kilómetros—, pero no detallar el punto exacto en el que se encuentra el radar o el control policial.
En este sentido, la DGT no plantea eliminar por completo los avisos de radares, sino reducir su precisión cuando esté en juego la seguridad vial o la eficacia de una actuación concreta. El objetivo es evitar que conductores potencialmente peligrosos, como aquellos que circulan bajo los efectos del alcohol o las drogas, puedan esquivar el dispositivo gracias a una alerta digital.

No es ningún secreto que el aviso de radares genera un debate constante. Para algunos sectores, estas alertas fomentan que el conductor reduzca la velocidad, reforzando el carácter preventivo. Para otros, sin embargo, anunciar la ubicación exacta de un radar móvil convierte el control en un obstáculo fácilmente evitable y le resta capacidad disuasoria.
Controles exprés y plan estratégico
Mientras se estudia la vía normativa, la DGT ha intensificado el uso de los llamados “controles exprés”. Se trata de operativos de corta duración, instalados durante diez o quince minutos en puntos estratégicos. Esta fórmula dificulta la difusión masiva en tiempo real, ya que cuando la ubicación comienza a circular entre usuarios, el control ya ha sido retirado.
Lo destacable en este caso es que la medida se integra dentro del plan estratégico 2025–2030 del organismo, centrado en la reducción de la siniestralidad, especialmente en vías secundarias y tramos de alta concentración de accidentes. La estrategia combina vigilancia tecnológica, movilidad sostenible y refuerzo de controles.
La dificultad jurídica reside en que actualmente ninguna norma prohíbe de forma expresa que una aplicación comparta información aportada por sus usuarios. Cualquier modificación legal deberá equilibrar el derecho a la información con la necesidad de garantizar la eficacia de los dispositivos de control.
La eventual reforma supondría un cambio relevante en la relación entre tecnología colaborativa y regulación del tráfico. La precisión de los avisos sobre radares en autopistas y carreteras convencionales se sitúa así en el centro de un debate que combina seguridad vial, libertad de información y adaptación normativa a la era digital.