La Dirección General de Tráfico (DGT) aplicará en 2026 una reforma normativa que endurece las condiciones para realizar adelantamientos en determinadas circunstancias. La actualización introduce limitaciones específicas vinculadas principalmente a factores meteorológicos adversos y a situaciones de riesgo en carretera, con el objetivo de reforzar la seguridad vial y reducir la siniestralidad en maniobras especialmente delicadas.
El adelantamiento es una de las acciones que mayor nivel de atención y precisión exige al conductor, especialmente en vías convencionales. Con la nueva regulación, esta maniobra queda sujeta a restricciones más claras cuando la adherencia o la visibilidad no resulten adecuadas. La DGT amplía así su margen de actuación para intervenir de forma directa ante escenarios que incrementen el riesgo de accidente.
La reforma se articula mediante un Real Decreto que redefine el marco de actuación en episodios de nieve, hielo, mala visibilidad o presencia de vehículos detenidos en la vía. No se trata de una modificación general del reglamento de circulación, sino de un endurecimiento selectivo en contextos concretos.
Prohibiciones en condiciones meteorológicas adversas
Uno de los cambios más relevantes afecta a autopistas y autovías cuando la calzada presente nieve o placas de hielo. En estas situaciones, se prohibirá el uso del carril izquierdo, lo que en la práctica impide realizar adelantamientos mientras persistan condiciones de baja adherencia. La medida busca reducir pérdidas de control y colisiones derivadas de cambios bruscos de trayectoria en superficies deslizantes.

En carreteras convencionales, donde el adelantamiento implica invadir el sentido contrario, la limitación podrá ser aún más estricta. Cuando se detecten acumulaciones de nieve, hielo o firme especialmente resbaladizo, se podrá restringir o prohibir directamente la maniobra hasta que se restablezcan condiciones seguras. Esta decisión podrá activarse de forma dinámica en función de la evolución meteorológica y del estado real de la vía.
La normativa también contempla restricciones cuando la visibilidad sea reducida por niebla densa, lluvias intensas u otros fenómenos atmosféricos que dificulten la percepción de la distancia y la velocidad de los vehículos que circulan en sentido contrario. En estos casos, la señalización variable y los sistemas de gestión del tráfico permitirán aplicar limitaciones temporales en tramos específicos.
Cabe destacar que la DGT refuerza su capacidad para actuar con rapidez en función de las circunstancias, adaptando la regulación a la realidad del momento en lugar de mantener criterios rígidos e invariables.
Limitaciones junto a vehículos detenidos y control a camiones
Otra de las novedades relevantes afecta a la circulación cuando existan vehículos parados en el arcén. En estos supuestos, además de establecerse una reducción obligatoria de la velocidad, se limitarán o prohibirán los adelantamientos al aproximarse a la zona. El objetivo es proteger tanto a los ocupantes del vehículo detenido como a los operarios de asistencia que puedan encontrarse trabajando en la vía.
Esta medida pretende minimizar el riesgo de atropellos y colisiones laterales en situaciones en las que la atención del conductor puede dividirse entre el tráfico y la incidencia en el arcén. La reducción de la velocidad y la restricción de maniobras complejas buscan crear un entorno más seguro en momentos de especial vulnerabilidad.
Por otro lado, la reforma habilita a la DGT para establecer prohibiciones temporales de adelantamiento a vehículos pesados en determinados tramos y franjas horarias. Esta limitación podrá aplicarse en días de alta intensidad circulatoria o cuando concurran condiciones meteorológicas adversas que incrementen el riesgo asociado a maniobras prolongadas de adelantamiento por parte de camiones.
En conjunto, la normativa de 2026 redefine el adelantamiento como una maniobra condicionada a un análisis más estricto del entorno. La prioridad pasa a ser la gestión preventiva del riesgo, con herramientas que permiten adaptar las restricciones a cada escenario concreto y reforzar la seguridad en situaciones de mayor exposición al peligro.