Repostar combustible es una operación rutinaria que forma parte del uso habitual del automóvil. Sin embargo, se trata de un momento especialmente sensible desde el punto de vista de la seguridad. La manipulación de gasolina o gasóleo implica la presencia de vapores inflamables, lo que obliga a extremar las precauciones y a cumplir de forma estricta las normas establecidas en las estaciones de servicio. Entre ellas, la prohibición de mantener el motor en marcha o sistemas eléctricos activos durante el repostaje.

En este contexto, mantener la música encendida mientras se llena el depósito puede derivar en una sanción económica de 90 euros. Aunque pueda parecer una acción inofensiva, escuchar la radio o utilizar el sistema multimedia implica que el vehículo conserva parte de su sistema eléctrico en funcionamiento. La normativa de seguridad considera que cualquier elemento susceptible de generar una chispa o distracción debe evitarse durante el suministro de combustible.

Riesgo eléctrico y prevención en el repostaje

Las estaciones de servicio están diseñadas bajo estrictos criterios de seguridad industrial. Los surtidores, las zonas de llenado y la ventilación están pensados para minimizar riesgos, pero la colaboración del conductor es esencial. Apagar el motor antes de bajar del vehículo no es una mera recomendación, sino una obligación vinculada a la prevención de incendios.

gasolinera barcelona archivo europa press

El sistema eléctrico de un automóvil, incluso en reposo parcial, puede producir pequeñas descargas en determinadas circunstancias. Aunque la probabilidad de que se origine una chispa es baja, el entorno en el que se realiza el repostaje exige tolerancia cero ante cualquier posibilidad de ignición. Por ello, mantener la radio, el equipo de sonido o la pantalla multimedia activos puede considerarse un incumplimiento de las medidas básicas de seguridad.

Además del componente técnico, existe un factor de atención. El proceso de llenar el depósito requiere supervisión constante para evitar derrames, errores en la selección del carburante o desbordamientos. La música a alto volumen o la manipulación de mandos interiores pueden distraer al conductor en un momento en el que la concentración resulta esencial.

Cabe destacar que la señalización en las estaciones de servicio suele ser clara: apagar el motor, no fumar y no utilizar dispositivos electrónicos. Estas indicaciones no son decorativas, sino parte de la normativa que regula el funcionamiento seguro de estas instalaciones.

Sanción económica y responsabilidad directa

La multa de 90 euros se encuadra dentro de las infracciones leves relacionadas con el incumplimiento de normas de seguridad en la circulación y en el uso del vehículo. No implica pérdida de puntos del permiso de conducir, pero sí supone una penalización económica por no respetar las condiciones establecidas durante el repostaje.

La responsabilidad recae sobre el conductor, que debe asegurarse de que el vehículo está completamente apagado antes de iniciar el suministro. En automóviles modernos con sistemas de arranque por botón o funciones automáticas, puede resultar menos evidente si el sistema eléctrico continúa activo. Aun así, la obligación es clara: el coche debe permanecer desconectado mientras se manipula la manguera.

Lo destacable en este caso es que una acción tan cotidiana como escuchar música puede interpretarse como una infracción si se realiza en un entorno donde la seguridad exige máxima prudencia. El repostaje no es un trámite menor, sino una operación regulada que requiere atención y el cumplimiento estricto de las normas para evitar riesgos innecesarios.