El final del verano trae consigo miles de desplazamientos por carretera. Muchos conductores vuelven de sus vacaciones sin revisar su vehículo. El mediático mecánico Ángel Gaitán advierte que, antes de ponerte en marcha, hay varios puntos básicos que debes comprobar en tu coche. Pequeños detalles que, si se pasan por alto, pueden convertirse en un problema serio en plena autopista.
El primer paso es sencillo: mirar el nivel de aceite. Para hacerlo bien, el motor debe estar a temperatura ambiente. Hay que sacar la varilla, limpiarla, volver a introducirla y comprobar si el nivel está entre la marca de mínimo y máximo. Si el aceite está en ese rango y su aspecto es correcto, no hay problema. Pero si el color es extraño o aparece algún residuo, conviene acudir al taller. El aceite es la sangre del motor. Ignorarlo es jugar con fuego.

Tan importante es revisar el coche al ir como al volver
Otro líquido esencial es el del circuito de frenos y embrague. Se encuentra en un depósito común, y Gaitán insiste en no rellenarlo nunca por tu cuenta si lo ves bajo. El motivo es que ese fluido no se gasta. Si el nivel baja, significa que las pastillas de freno están desgastadas o que hay una pérdida en el sistema. Además, el líquido es corrosivo. Si al olerlo huele a pescado podrido, hay que cambiarlo de inmediato. Una simple mancha puede arruinar superficies, y una fuga puede comprometer la seguridad en segundos.
La batería es otro elemento que muchos pasan por alto. Que el coche arranque no significa que esté en perfecto estado. Los bornes deben estar bien apretados y sin sulfatación. La recomendación es aplicar lubricante en seco, que evita la corrosión y alarga la vida del sistema eléctrico. Un fallo en la batería en mitad de un viaje largo puede dejarte tirado sin previo aviso.
Pequeños detalles que pueden marcar la diferencia entre una vuelta tranquila o una problemática
El líquido limpiaparabrisas también es más importante de lo que parece. No se trata solo de rellenarlo con agua. Los surtidores suelen obstruirse porque son muy finos y acumulan suciedad. Si notas que no sale líquido aunque escuches el motor, toca limpiar las toberas con aire a presión o con un alfiler. Viajar con un parabrisas sucio reduce la visibilidad y aumenta el riesgo de accidente.

Por supuesto, no se puede olvidar lo más básico: los neumáticos. Deben revisarse en frío, con un manómetro homologado. La presión recomendada está en el manual del coche o en la pegatina de la puerta. Gaitán recuerda que llevar una rueda con menos presión de la debida no solo desgasta antes la goma, sino que también incrementa el consumo de combustible y compromete la estabilidad.