El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha destituido a Pam Bondi del cargo de fiscal general, según ha avanzado este jueves Fox News, en una decisión que llega después de días de creciente tensión dentro de la Casa Blanca. El relevo lo tomará de manera provisional el actual fiscal general adjunto, Todd Blanche. Diversas fuentes habían apuntado a la CNN que Trump estaba “cada vez más frustrado” con Bondi porque consideraba que no había “ejecutado su visión” tal como esperaba, especialmente en la gestión de los expedientes de Jeffrey Epstein y en la falta de acciones contra adversarios políticos. Según la misma cadena, Bondi fue informada de su destitución el miércoles por la noche, durante una reunión en el Despacho Oval previa al discurso presidencial sobre la guerra en Irán.

Aunque Blanche asume el liderazgo del departamento por ahora, la prensa estadounidense apunta a Lee Zeldin, el Administrador de la Agencia de Protección Ambiental, como candidato definitivo a ocupar la silla. De hecho, la posibilidad de sustituir a Bondi por Zeldin llevaba semanas planeando sobre Washington, pero el giro de la actualidad informativa de los archivos de Epstein hacia la guerra de Irán había calmado las aguas en la Casa Blanca.

La CNN ha desvelado que desde el lunes, Bondi había preguntado en privado a sus compañeros si creían que era cierto que su trabajo estaba en peligro. Algunos perfiles del entorno de Trump habían manifestado su molestia con la gestión de los archivos de Epstein por parte de la fiscal general. Lo habían hecho de puertas adentro, pero los medios habían citado fuentes que creían que las declaraciones de la republicana sobre el caso del magnate pedófilo daban la impresión de que el gobierno ocultaba materiales de forma inapropiada a la vista del público.

Uno de los momentos que provocó la frustración de miembros republicanos sobre la gestión del caso Epstein se produjo el pasado mes de febrero, cuando Bondi declaró en una entrevista con Fox News que tenía una lista de clientes del pederasta "sobre la mesa" y que debía revisarla. Poco después, el Departamento que ella ha encabezado hasta este miércoles la desmintió; dijo que no existía ninguna lista.

Un dolor de cabeza constante

El asunto de los archivos de Epstein se ha convertido en un quebradero de cabeza persistente para la Casa Blanca desde mediados del año pasado, sin que la administración haya logrado cerrarlo definitivamente. Bondi intentó dar por resuelta la cuestión, pero el caso ha seguido generando sombras incluso entre las bases trumpistas, que lo ven como un episodio opaco y lleno de interrogantes. Aunque el Departamento de Justicia acabó haciendo públicos cientos de miles de documentos, la gestión del caso no ha convencido a la ciudadanía. Considerada hasta ahora una de las figuras más leales a Trump, la destitución de Bondi la sitúa junto a otros nombres relevantes del gobierno que han caído recientemente, como Kristi Noem, apartada por su gestión del despliegue del ICE en Minneapolis, que fue mortal.