La ultraderecha alemana afronta un momento decisivo. Alternativa para Alemania (AfD), fundada en 2013, ha crecido elección tras elección sin llegar a gobernar gracias al Brandmauer, el “muro de contención” que los principales partidos mantienen ante la formación. Ahora, sin embargo, esta barrera política podría ponerse a prueba en Sajonia-Anhalt, donde los ciudadanos votarán el 6 de septiembre.
El candidato de la AfD es Ulrich Siegmund, de 35 años, diputado regional desde 2016. Según el último sondeo del instituto Pollytix, publicado en agosto, la AfD obtendría un 43% de los votos, frente al 23% de la CDU. La formación ultraderechista podría quedar así muy cerca de la mayoría absoluta, aunque el resultado dependerá también de qué partidos superen el umbral electoral del 5%.
Política migratoria restrictiva y cambios en educación
Siegmund representa, además, una nueva manera de comunicar la extrema derecha alemana. Su campaña apuesta por los actos pequeños, el contacto directo con los votantes y una fuerte presencia en las redes sociales. Der Spiegel destaca precisamente esta combinación entre un carácter afable y unas posiciones políticas radicales como una de las claves de su ascenso.
Pero detrás de esta imagen más amable hay un discurso duro sobre inmigración e identidad. Siegmund defiende una política migratoria muy restrictiva y el refuerzo de una concepción nacionalista de la educación. Su pasado también ha generado controversia. Según Der Spiegel, el candidato participó en 2023 en un encuentro en Potsdam en el que el activista identitario austriaco Martin Sellner presentó un plan de “remigración” para expulsar personas con antecedentes migratorios de Alemania.
La misma portada de Der Spiegel ha acabado convertida en una herramienta de propaganda. El semanario presentó a Siegmund como “el hombre más peligroso de Alemania”, una calificación que la AfD ha incorporado a su campaña. Según varios medios alemanes, los simpatizantes utilizan la portada como un símbolo y el candidato ha firmado ejemplares. La crítica, en lugar de apartarlo de sus votantes, ha sido reconvertida en un argumento contra los medios y el establishment.
Esta capacidad de transformar la controversia en propaganda forma parte de un cambio más amplio en la estrategia de la AfD. Reuters señala que el partido está intentando utilizar la campaña en Sajonia-Anhalt como un primer paso hacia el poder federal. La formación combina el discurso antiinmigración con una reivindicación de la identidad de la antigua Alemania del Este, un elemento especialmente presente en los actos de Siegmund.
¿Salida de Schengen?
La agenda de la AfD también supera las fronteras alemanas. Su líder, Alice Weidel, ha defendido abandonar el espacio Schengen si el partido llegara al gobierno. En una entrevista con la televisión pública alemana ZDF, Weidel justificó la propuesta para reforzar el control de las fronteras y la vinculó directamente con la crisis migratoria de Ceuta. La misma AfD ya había planteado esta posibilidad en un comunicado de finales de julio.
El posible éxito de Sajonia-Anhalt tendría, por lo tanto, un significado que iría más allá de este land de poco más de dos millones de habitantes. Después de más de una década de crecimiento, la AfD busca demostrar que puede pasar de ser una fuerza de protesta a una fuerza de gobierno. El Brandmauer continúa impidiendo los pactos con la extrema derecha, pero los resultados electorales obligan cada vez más a los partidos tradicionales a afrontar una pregunta incómoda: ¿hasta cuándo se puede mantener el cordón sanitario ante una formación que ya disputa la primera posición electoral?
