François Legault ha anunciado su dimisión como primer ministro de Quebec y también su retirada definitiva de la política, poniendo fin a una etapa clave al frente de la Coalición por el Futuro de Quebec (CAQ), el partido que él mismo fundó en 2011. La formación, que gobierna con 78 diputados en la Asamblea Nacional, se queda ahora sin su líder histórico en un momento especialmente delicado, marcado por un descenso sostenido en las encuestas. Legault, que ocupa el cargo desde 2018, ha decidido tirar la toalla y ha provocado así el inicio de una carrera interna para elegir a su sucesor. El primer ministro continuará en funciones hasta que este relevo sea efectivo, en una legislatura que expira, a más tardar, en octubre de 2026.
La dimisión de Legault ha culminado una crisis interna que llevaba meses arrastrándose dentro de la CAQ. Desde septiembre de 2024, ocho diputados habían abandonado el caucus, cinco de los cuales habían ocupado cargos ministeriales. Mientras que algunos se marcharon por propia voluntad, otros fueron apartados directamente por el primer ministro. El anuncio ha cogido a muchos miembros del partido por sorpresa, a pesar de las señales que apuntaban a un desenlace inminente: este mismo mañana, Legault ha convocado de manera inesperada una rueda de prensa a las 11:00 (hora local) mediante una citación enviada a las 9:45, tal como recoge Le Press. El escenario se ha acabado de perfilar con la convocatoria de una cena prevista para este miércoles en la Ciudad de Quebec con su jefe de gabinete, Martin Koskinen, y el subdirector Claude Laflamme.
Hasta hace poco, Legault mantenía públicamente su voluntad de seguir al frente del gobierno y volver a presentarse a las elecciones de 2026. Así lo había declarado en diversas entrevistas a finales de año, en las que condicionaba su permanencia a dos factores: la salud personal y el apoyo popular. Finalmente, ha sido este segundo elemento el que ha precipitado su salida. La CAQ ha vivido un descenso abrupto en las encuestas y, según los últimos sondeos, corre el riesgo de quedar fuera de la carrera en las próximas elecciones. De hecho, este mismo miércoles, una encuesta de Pallas-Data la situaba en cuarta posición, empatada con Québec solidaire y por detrás del Partido Conservador de Quebec, con solo un 11% de intención de voto.
Reticente a la independencia
En cuanto a la independencia, Legault ha estado tradicionalmente ligado al nacionalismo quebequense. A pesar de ello, en los últimos años ha defendido una “reconciliación duradera con el resto de Canadá” y se ha posicionado como una opción intermedia entre el soberanismo clásico y el federalismo tradicional. Durante la campaña de 2018, impulsó un discurso nacionalista basado en la defensa de los valores quebequenses, con propuestas como la reducción de un 20% de la inmigración y la introducción de un test de francés y valores para garantizar la integración. Económicamente, defendió recortes fiscales y una reducción del funcionariado. Con el tiempo, sin embargo, su imagen pragmática se ha ido erosionando, y la pérdida de apoyo ha acabado forzando su salida.
