El estrecho de Ormuz continúa siendo la principal arma de guerra de Irán, a pesar del alto el fuego temporal de dos semanas que Estados Unidos, Israel e Irán acordaron con la condición de que se habilite un paso seguro de los barcos por este enclave estratégico, por donde circula una quinta parte del petróleo y el gas que se consume en el mundo. “Durante un período de dos semanas, será posible un paso seguro por el estrecho de Ormuz en coordinación con las fuerzas armadas iraníes y teniendo en cuenta las limitaciones técnicas”, anunció el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi poco después de que Trump anunciara el aplazamiento durante dos semanas el ataque contra las infraestructuras críticas iraníes. Pero la ofensiva de Israel en el Líbano de este miércoles, que habría causado decenas de muertos, volvió a provocar el cierre el paso de los petroleros a través del estrecho, según señaló la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria. Estados Unidos lo niega. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que las informaciones de que el estrecho continúa cerrado son “falsas” e “inaceptables”, pero la reapertura anunciada continúa estando en duda, y el control de Ormuz es uno de los puntos de las negociaciones que tendrán lugar en Islamabad desde el próximo sábado entre Washington y Teherán, con la posibilidad de que se pactara el cobro de un peaje sobre el estrecho sobre la mesa. Donald Trump, mientras tanto, continúa presionando a través de sus mensajes en Truth Social, y en un reciente tuit ha amenazado con lanzar “la batalla más grande, mejor y más fuerte que nunca” en caso de que Irán incumpla el acuerdo, y por ello “todos los barcos, aeronaves y personal militar de Estados Unidos, junto con municiones y armamento, permanecerán en Irán y en sus alrededores”. De momento, las fuerzas armadas estadounidenses están "descansando", esperando su próxima "conquista".

Según los medios iraníes, la armada de la Guardia Revolucionaria iraní ha publicado un mapa que muestra rutas marítimas alternativas en el estrecho de Ormuz para ayudar a los barcos que transitan por esta vía estratégica a evitar las minas navales, según informa la agencia de noticias iraní ISNA. En un comunicado posterior recogido por la agencia Tasnim, próxima al cuerpo revolucionario, instan los barcos a tomar "rutas alternativas por la posible presencia de minas navales" en coordinación con la Armada de la Guardia Revolucionaria. Una "ruta de entrada" en el golfo Pérsico que va "desde el mar de Omán hacia el norte, pasando por la isla de Lark", situada en el sur de la isla de Ormuz y al este de la de Qeshm, la mayor de estos territorios insulares iraníes, y otra "de salida" hacia el golfo de Omán, que pasa por el "sur de la isla de Lark" hasta abandonar el estrecho.

Pero, paralelamente, otros medios iraníes, como PressTV, han informado que el estrecho de Ormuz ha sido cerrado de nuevo, después de que un petrolero fue obligado a dar media vuelta al aproximarse al cruce. Según la fuente, el petrolero Aurora, con bandera panameña, dio un giro brusco de 180 grados al aproximarse a la salida del estrecho. El sitio web MarineTraffic identifica el barco como “anclado” en el golfo Pérsico, aproximadamente dos horas después de que PressTV afirmara que fue obligado a regresar del estrecho de Ormuz.

El caso es que el tránsito de barcos por Ormuz no se ha normalizado, a pesar de que la Casa Blanca ha restado importancia a las informaciones de que Irán continúa bloqueando el paso de barcos en el estrecho, e insiste en que el tráfico ha aumentado desde el alto el fuego. Más de 1.000 barcos transoceánicos y 3.000 embarcaciones regionales permanecen parados en el golfo Pérsico, a la espera de una ventana de navegación estable. Y la pregunta de si el estrecho de Ormuz está abierto o cerrado que se hacen los analistas y operadores logísticos, la responde un sitio web ishormuzopenyet.com, un cuadro de mando que agrega datos de tránsito marítimo y los visualiza de manera accesible para cualquier persona conectada al mundo real. Y según esta herramienta, el estrecho de Ormuz “está efectivamente cerrado”, a pesar de que esta no es una herramienta oficial y no está exenta de errores.

El futuro de Ormuz estará sobre la mesa de negociación de Islamabad a partir de este sábado. El gobierno iraní ha dejado claro que “el estrecho de Ormuz no volverá a ser como antes, especialmente para Estados Unidos e Israel”, y el régimen persa quiere imponer un nuevo sistema de navegación que incluya el control de qué barcos pueden transitar por él y el establecimiento de costes para permitir el paso, que pueden llegar hasta los dos millones de dólares por barco. Las críticas a esta posibilidad de que los barcos tengan que pagar una tasa por cruzar el estrecho de Ormuz se suceden, y consideran algunos dirigentes occidentales, como el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, que esta opción es inaceptable porque supondría un precedente peligroso para la libertad de navegación. El presidente estadounidense Donald Trump sugirió que Estados Unidos e Irán podrían recaudar estos peajes en una iniciativa conjunta, aunque la Casa Blanca declaró posteriormente que la prioridad era reabrir el estrecho sin restricciones.