Tal día como hoy del año 1713, hace 313 años, en Madrid, y en el contexto de la Guerra de Sucesión hispánica (1701-1714/15), el rey Felipe V promulgaba la Ley Sálica, que impedía a las mujeres —por su condición de género— ser reinas titulares de aquella nueva España de fábrica borbónica y castellana que surgiría después del conflicto. Hasta entonces y en este aspecto, la corona hispánica se había regido por la llamada Ley de las Siete Partidas, de origen castellano y medieval, que priorizaba a los hombres pero que, en caso de que no hubiera candidatos masculinos en la cadena dinástica, no impedía a las mujeres ocupar el trono como reinas titulares. La última reina titular castellana, Isabel la Católica, había gobernado en plenitud.
El propósito de la publicación de aquella ley obedecía a la estrategia de los contendientes de aquel conflicto sucesorio. En aquel momento, Carlos de Habsburgo, el candidato de los países de la Corona catalanoaragonesa, ya había renunciado al trono español a cambio de importantes compensaciones territoriales (los reinos de Nápoles y de Cerdeña). Pero la cancillería borbónica española, temerosa de que las sobrinas de Carlos de Habsburgo —María Josefa y María Amalia, hijas del difunto hermano mayor del Habsburgo, el archiduque y emperador José I— pudieran reclamar sus derechos dinásticos sobre el trono de Madrid, y se reabriera el conflicto después de las cesiones territoriales, promulgó una ley que pretendía impedir esta posibilidad.