El pasado 28 de febrero, durante el primer día del ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán en el marco de la operación bautizada como Furia Épica, un ataque impactó contra una escuela primaria en la ciudad de Minab que provocó la muerte de al menos 175 personas, la mayoría de ellas niñas en edad escolar. Una investigación preliminar de la inteligencia estadounidense ha determinado que el ejército de Estados Unidos sería el responsable de la tragedia en la escuela Shajarah Tayyebeh. El ejército de los EUA atacó aquel día un complejo utilizado por la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) adyacente a la escuela, que en el pasado había sido un edificio parte de este complejo. Según indica la investigación, cuyos resultados aún son preliminares, insisten, los oficiales del Comando Central habrían creado coordenadas de los objetivos militares utilizando información desactualizada de la Agencia de Inteligencia de Defensa, que es la encargada de determinar los objetivos mediante imágenes y mapas, que estarían desactualizados. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch han pedido que los responsables de la decisión rindan cuentas por no haber tomado las precauciones necesarias para evitar la muerte de civiles, como indica el derecho internacional que se debe hacer en un conflicto armado. 

La escuela primaria para niñas Shajarah Tayyebeh se encontraba en un edificio que había formado parte del complejo que la Armada del IRGC tenía en la ciudad de Minab y que fue el objetivo de un ataque del ejército de los Estados Unidos el 28 de febrero, el primer día del conflicto en Oriente Medio que aún dura. Mientras Israel se centró en localizar y eliminar el liderazgo político de la República Islámica, los EUA concentraron el fuego en los principales objetivos militares al sur y el oeste de Irán. Entre ellos, el complejo militar de Minab. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha intentado reiteradamente culpar a Irán de la muerte de civiles en el ataque a la escuela, diciendo que era su “opinión” que el misil Tomahawk que habría impactado contra la escuela había sido lanzado por Irán. Irán dispone de misiles de crucero con tecnología similar a los Tomahawk estadounidenses, no dispone de este modelo concreto de armamento. “Son muy imprecisos, como sabéis, con sus municiones. No tienen ningún tipo de precisión. Lo hizo Irán”, afirmaba Trump el pasado domingo 8 de marzo en declaraciones desde el Air Force One. Las investigaciones en curso, sin embargo, así como los vídeos verificados del incidente y los hallazgos en el lugar de los hechos, solo hacen que aumentar las posibilidades de que el ejército de los EUA sea el culpable directo de la muerte de decenas de niños en aquel ataque. Un sargento retirado del ejército, Wes Bryant, decía en declaraciones a la cadena PBS que “en conjunto, con todo el resto de información que tenemos, este objetivo de todo el complejo, los vídeos del Tomahawk, los restos del Tomahawk, el sello distintivo de un ataque estadounidense, digo que es bastante improbable en este momento [que fuera resultado de un misil iraní errante, tal como afirmaban los EUA en un primer momento]”. 

La escuela Shajarah Tayyebeh de Minab, en una imagen satelital de abril de 2025. Fuente: Maxar/Google Earth

Mapas desactualizados

Aunque las personas cercanas a la investigación indican que hay muchas preguntas que resolver sobre por qué se sirvió información desactualizada y por qué nadie la comprobó antes de los ataques, algunas no se muestran sorprendidas de que haya pasado. De hecho, el sargento Wes Bryant trabajaba en el Centro de Protección de Civiles del Departamento de Defensa (ahora de Guerra) de los EE. UU. hasta que la administración Trump redujo su tamaño por los recortes del DOGE. Funcionarios de los EE. UU. afirman que con los recortes impulsados por el secretario Pete Hegseth y el Departamento de Eficiencia Gubernamental que lideró Elon Musk, redujeron en un 90% la oficina del Pentágono dedicada a evitar muertes de civiles y en dos terceras partes la del Comando Regional de Oriente Medio del ejército. “Esto tiene un efecto cascada”, dice el sargento, que afirma que afectarán “exactamente en cómo se acaban ejecutando las operaciones”. Según indica la investigación del ejército estadounidense, la “codificación de objetivos” que la Agencia de Inteligencia de Defensa, encargada de fijar objetivos en la guerra, indicaba que la escuela era un objetivo militar cuando se envió al Comando Central. Los trabajadores del Comando Central son los responsables de verificar la información que reciben de las agencias de inteligencia, pero todo apunta a que esto no se hizo correctamente y el objetivo se habría concretado sobre mapas desactualizados.

La escuela formó parte del complejo

Según indican las investigaciones visuales realizadas con imaginería satelital disponible, el edificio donde estaba la escuela, y que resultó atacado por, probablemente, un misil estadounidense, había formado parte del complejo naval del IRGC en el pasado. Las imágenes que ha podido recopilar este diario a través de la herramienta Google Earth muestran claramente que, en un punto entre 2012 y 2016, el edificio donde se encontraba la escuela, rodeado en amarillo, habría sido separado del complejo del IRGC en la ciudad mediante una valla, y se habrían abierto nuevos accesos desde la calle hacia la escuela. Las imágenes del satélite también muestran marcas en las zonas asfaltadas para delimitar áreas de juego con pintura blanca, así como la pintura en colores vivos (azules y rosas) en algunas paredes exteriores de la escuela. Queda por determinar, pues, cómo es posible que la inteligencia militar estadounidense no comprobara el estado actual del complejo ni tampoco los datos disponibles para delimitar objetivos militares. Este proceso es complejo expresamente para evitar al máximo posible las bajas civiles en conflictos armados y en él participan diversas agencias. 

El edificio de la escuela (rodeado en amarillo), dentro del complejo del IRGC, en una imagen satelital de 2012. Fuente: Maxar/Goolge Earth
El edificio de la escuela (rodeado en amarillo), con una nueva valla que la separa del complejo militar y nuevos accesos, el año 2016. Fuente: Maxar/Google Earth

Aparte de la ya mencionada Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por sus siglas en inglés), la administración estadounidense dispone de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA), que se dedica a proporcionar y examinar imágenes satelitales de potenciales objetivos militares. Si los datos para determinar objetivos de la AID son antiguos, se espera que los funcionarios de defensa utilicen las imágenes de la NGA para verificar la validez de sus objetivos. Por ahora, se ha descartado que el error proviniera de el uso de herramientas de inteligencia artificial como Claude, que se utiliza en la NGA para identificar puntos de interés militar. Las personas conocedoras de la investigación indican a The New York Times, que “el error” habría sido el resultado de un común, pero a la vez devastador, error humano en tiempo de guerra.

¿Un crimen de guerra?

Según las normas de la guerra aplicables al conflicto armado en Irán, las fuerzas atacantes deben hacer todo a su alcance para verificar que los objetivos son objetivos militares. En caso de que se descubra que el objetivo no es militar, deben cancelar el ataque. Aunque los atacantes estuvieran marcando como objetivo una estructura militar, objetivo legítimo en la guerra, las convenciones sobre la guerra prohíben las acciones que puedan causar un “daño civil desproporcionado comparado con las ganancias militares esperadas del ataque”, según indican desde la organización Human Rights Watch. La misma entidad indica que las investigaciones en curso deberían determinar si los responsables actuaron “deliberada o negligentemente” en el ataque, y esto supondría un crimen de guerra. “Si los atacantes no identificaron el edificio como una escuela y, aun así, continuaron con el ataque, esto indicaría una negligencia grave en la planificación del ataque y apuntaría a un vergonzoso fallo de la inteligencia por parte del ejército estadounidense y a una grave violación del derecho internacional humanitario”, afirma Erika Guevara-Ross, directora de Investigación, Incidencia, Políticas y Campañas de Amnistía Internacional.