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Después de seis meses de guerra, Irán reconoce tener "muchos problemas" económicos y financieros, con una inflación disparada que está poniendo muchas dificultades en el día a día de la gente y un fuerte aumento del paro con cientos de miles de puestos de trabajo perdidos desde el mes de febrero. El presidente del país, Masoud Pezeshkian, ha dicho este domingo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha empujado a su país hacia "una guerra económica, militar y de seguridad a gran escala". El reconocimiento de las dificultades financieras llega solo días después de que el mismo Trump anunciara que impondría una gran variedad de nuevas sanciones económicas a la República Islámica, en lo que ha llamado el "día D económico" para Irán. Se espera que sea el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien detalle este paquete de medidas punitivas, que ha descrito como "las sanciones más duras de la historia" contra Irán.

Irán lleva décadas sometido a diversos paquetes de sanciones estadounidenses que, entre otras medidas, limitan su capacidad de participar en el comercio global y, muy importantemente, dificultan que pueda colocar en el mercado internacional su principal exportación, el petróleo. Además, durante los últimos meses, un bloqueo naval impuesto por los Estados Unidos contra todos los barcos que comercien con los puertos iraníes ha dificultado aún más la salida y entrada de productos en el país. Ante las dificultades de doblegar el régimen de los ayatolás por la fuerza, Trump ha anunciado "la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país", en lo que ha descrito como "un día D económico" contra Irán para poner fin a una guerra que ya dura casi seis meses y reabrir completamente el estrecho de Ormuz al comercio.

Irán afronta problemas económicos

En Teherán, esta amenaza se ha recibido con una mezcla de reconocimiento de las dificultades que ya se están viviendo sin la imposición del nuevo paquete de sanciones, pero también con desafío. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha recordado en una publicación en la red social X que Washington ya ha aplicado diversas rondas de sanciones sin conseguir su objetivo de derrocar el régimen. "Ya hemos visto esta película antes. La misma historia. Diferentes matones", comenta. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, ha asegurado que "estas medidas no tendrán efecto en la posición de Irán" en la guerra.

Sin embargo, el presidente del país ha reconocido este domingo en una intervención en la televisión que "tenemos muchos problemas en la sociedad ahora mismo. Estamos intentando prevenirlos tanto como podemos". "Nos esforzamos con todo nuestro corazón para superar la inflación, los problemas de subsistencia, el paro y para asegurar el futuro de la gente, para que puedan vivir con dignidad y orgullo", ha asegurado en su discurso. El gobierno iraní se ha enfrentado a varias olas de protestas masivas en los últimos años, a menudo provocadas por dificultades económicas, como la inflación y las fluctuaciones del tipo de cambio que han provocado una disminución del poder adquisitivo entre la población.

La última de estas olas se desarrolló entre los pasados meses de diciembre y enero, con protestas masivas en Teherán y otras ciudades que acabaron con miles de muertos a causa de la dura represión ejercida por el gobierno iraní contra los manifestantes. La represión desencadenada por el régimen contra los manifestantes fue una de las razones que Trump blandió para justificar los ataques que lanzó conjuntamente con Israel contra el territorio iraní el pasado 28 de febrero. 

A pesar del tono de desafío oficial, la situación financiera del país es grave y empeora mes a mes. La inflación interanual en julio se situó en el 87,9% y en los alimentos y las bebidas se disparó hasta el 128%. El paro ha pasado del 7,3% al 9,1% el último año con la pérdida de unos 450.000 puestos de trabajo, según datos oficiales que no recogen los estimados dos millones de puestos de trabajo perdidos durante la guerra. Todo ello alimenta el descontento entre una población que ve cómo su calidad de vida empeora continuamente, y que no venía de una situación especialmente acomodada por culpa de los últimos cambios en el poder adquisitivo.

La guerra la pagan los pobres

"Cada día somos más pobres e incluso nos cuesta adquirir los productos básicos. No sé hasta qué punto podremos soportar esta situación desastrosa. Las familias están sufriendo mucho", dice Nahid, una vecina de Teherán de 64 años, en declaraciones a la agencia EFE. La mujer explica que cada vez comen menos carne en su casa y que ahora se limitan a comer pollo, una proteína más asequible que la carne de ternera. Fátima, otra vecina de Teherán de 39 años, afirma que le resulta imposible "alimentar a mis hijos como debería ser" y que las frutas y la carne están desapareciendo de su dieta. "Al final, siempre somos la gente normal y los más necesitados los que pagamos el precio de la guerra y los conflictos", se lamenta.

La situación podría empeorar con la nueva ola de sanciones anunciada por Estados Unidos, cuyos detalles todavía se desconocen. Para poder aplicarlas efectivamente, el gobierno de Trump ha amenazado con represalias contra los países que proporcionen "cualquier tipo de ayuda vital a Irán", que también sufrirán consecuencias económicas. Entre los principales socios comerciales de Irán está China, que compra cerca del 90% del petróleo iraní a un precio reducido. El gobierno de Beijing ha criticado la iniciativa sancionadora y ha defendido que las sanciones estadounidenses no servirán para resolver la guerra. Otro de los principales socios comerciales iraníes, los Emiratos Árabes Unidos, anunciaron este martes que suspenderían cualquier transacción económica o financiera con Teherán hasta nuevo aviso ante la amenaza de las sanciones.

El ministro de Exteriores ha calificado el anuncio de represalias como una "aserción de soberanía extraterritorial sobre cualquier miembro independiente de las Naciones Unidas" y ha expresado que "estas sanciones secundarias no tienen ningún fundamento en la ley internacional". Por su parte, el jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, Mohsen Rezaei, se ha expresado con dureza contra quienes sigan las indicaciones de Estados Unidos y ayuden a aplicar las sanciones, anunciando que atacaría las rutas de comercio de petróleo alternativas al golfo de Ormuz si sus estados vecinos se sumaban a la "guerra económica" de EE. UU. Estos vecinos serían "considerados como un enemigo" y "pondremos el objetivo en sus intereses". Rezaei también ha afirmado que Irán tiene más cartas para jugar en la guerra, diciendo que "todavía no había atacado ningún interés económico americano". "De momento, solo hemos atacado bases militares, pero si quieren imponernos sanciones económicas, Estados Unidos tiene empresas petroleras y económicas en Irán y en otros lugares, y las atacaremos", ha dicho en la entrevista, que se emitió el sábado.