Un tribunal revolucionario iraní ha condenado a la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi a siete años y medio de prisión por varios cargos de conspiración y propaganda contra el sistema. “Ha sido condenada a seis años de prisión por los cargos de congregación y colusión, a un año y medio de prisión por actividad propagandística y, como pena complementaria, a dos años de prohibición de salida del país”, ha informado este domingo su abogado Mostafa Nili. La activista ha sido arrestada en trece ocasiones, condenada en nueve y fue encarcelada por última vez en 2021

El abogado ha explicado que esta mañana ha recibido una llamada de la activista detenida en la que le informaba que el sábado fue trasladada a la sala primera del Tribunal Revolucionario de Mashad y después de la audiencia, se dictó sentencia en contra. Mohammadi también le informó que hace tres días fue trasladada a un hospital por el mal estado de salud y que cuando le empezó a explicar las circunstancias de su arresto, la llamada se cortó. Nili ha indicado que, dado que se ha dictado sentencia, la activista debe ser trasladada a una prisión, según la legislación iraní, pero que, según su opinión, debe ser liberada. "En vista de sus enfermedades, se espera que se ordene su liberación temporal bajo fianza para que pueda recibir tratamiento médico", ha dicho el abogado.

Mohammadi fue detenida de manera violenta a mediados de diciembre junto con otros activistas durante una ceremonia fúnebre de un abogado en la ciudad nororiental de Mashad, según denunció la familia. La Premio Nobel de la Paz se encontraba en libertad condicional desde diciembre de 2024, cuando fue puesta en libertad por problemas médicos. A pesar de las condenas y el encarcelamiento, la activista de derechos humanos y de las mujeres ha continuado denunciando las violaciones de derechos fundamentales en Irán, incluyendo la aplicación de la pena de muerte y la violencia contra las mujeres que no usan el velo islámico

En medio de las conversaciones entre Washington y Teherán

La noticia llega en un momento en que Washington y Teherán han iniciado conversaciones en Omán, bajo la sombra de una posible escalada armada que podría tener consecuencias profundas en Oriente Medio. Trump ha reforzado en los últimos meses su retórica beligerante contra el régimen iraní, al que acusa de reprimir brutalmente las protestas internas, que dejaron más de 40.000 manifestantes muertos —según las estimaciones de las organizaciones de derechos humanos— entre diciembre y enero, y de querer reactivar su programa nuclear