La guerra entre los Estados Unidos, Israel e Irán ha entrado en el sexto día con una escalada militar que ya se extiende por varios escenarios del Próximo Oriente y que amenaza con abrir nuevos frentes. Los bombardeos continuos, los movimientos de tropas y la creciente implicación de actores regionales apuntan a un conflicto que podría alargarse más de lo previsto y que, según varios expertos, puede alterar profundamente el equilibrio político y militar de la región.
🔴 Guerra en Irán, DIRECTO | Continúan los ataques en Oriente Medio, última hora
En las últimas horas, fuentes kurdas han asegurado a la agencia Associated Press que grupos disidentes iraníes establecidos en el Kurdistán iraquí se preparan para una posible operación militar en el interior de Irán. Según estas mismas fuentes, Washington habría pedido apoyo a las autoridades kurdas de Irak, mientras fuerzas norteamericanas estarían dispuestas a ofrecer cobertura aérea si la operación se materializa. Paralelamente, una intensa oleada de ataques aéreos ha golpeado decenas de posiciones militares, puntos fronterizos y comisarías en el noroeste de Irán, cerca de la frontera con Irak, en lo que muchos analistas interpretan como una preparación para la apertura de este nuevo frente.
Diversos especialistas, sin embargo, advierten que fomentar revueltas armadas entre las diversas comunidades étnicas de Irán podría “abrir un nido de avispas”. El país es un mosaico complejo de minorías y tensiones internas, y una desestabilización del régimen podría desembocar en un escenario de guerra civil.
Movimientos militares y escalada regional
El conflicto también se ha intensificado en el mar. Un submarino estadounidense lanzó el miércoles un torpedo que hundió la fragata iraní Iris Dena frente a la costa sur de Sri Lanka. La embarcación regresaba de unos ejercicios navales organizados por la India en el golfo de Bengala y, según fuentes oficiales iraníes, al menos 87 marineros murieron en el ataque. La operación ha generado debate incluso entre antiguos responsables estadounidenses sobre si la estrategia de destruir completamente la capacidad militar iraní podría vulnerar el derecho internacional.
Mientras tanto, Irán ha respondido con el lanzamiento de misiles contra Israel. Las sirenas antiaéreas han vuelto a sonar en Tel Aviv y Jerusalén después de que el ejército israelí anunciara nuevos bombardeos en el Líbano, dirigidos contra posiciones de Hezbolá, la milicia aliada de Teherán, en los suburbios meridionales de Beirut.
La dimensión regional del conflicto también se refleja en el caos del transporte y la movilidad. Aunque el tráfico aéreo empieza a recuperarse tímidamente, el movimiento de personas continúa fuertemente alterado. Varios gobiernos han puesto en marcha operaciones de evacuación para repatriar ciudadanos atrapados en la zona, utilizando Omán, Egipto y Arabia Saudita como principales puntos de salida.
Presión militar y tensión política
En Washington, responsables militares han advertido al Congreso que puede ser imposible interceptar todos los drones iraníes. Según fuentes presentes en una reunión a puerta cerrada, Irán está desplegando miles de drones kamikaze contra instalaciones e intereses militares estadounidenses. El ejército asegura que puede neutralizar la mayoría de estos ataques, pero reconoce que algunos podrían superar las defensas.
A pesar de estas preocupaciones, el Senado de los Estados Unidos ha rechazado una resolución que habría obligado al presidente Donald Trump a pedir autorización al Congreso para continuar la guerra. Los republicanos han bloqueado la iniciativa, mientras los demócratas advertían del riesgo de un conflicto largo y potencialmente ilegal.
El Pentágono también investiga un polémico bombardeo contra una escuela de niñas en Irán que habría causado 175 muertos. La Casa Blanca ha evitado asumir responsabilidades y asegura que el ataque está bajo investigación.
Incertidumbre sobre el futuro del régimen iraní
En paralelo a la guerra, también crece la incertidumbre política en Teherán tras el asesinato del líder supremo Alí Jamenei. Varias fuentes señalan a su hijo, Mojtaba Jamenei, como el principal candidato a sucederle. Su posible designación apuntaría a una continuidad de la línea dura del régimen en uno de los momentos más críticos de sus casi cincuenta años de historia.
Mientras tanto, desde Washington ya se prepara el escenario de una guerra más larga. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha admitido que el conflicto podría prolongarse hasta ocho semanas, aunque ha evitado fijar un plazo concreto. Según el Pentágono, Estados Unidos dispone de suficientes recursos militares para sostener una guerra de desgaste contra Irán.
Impacto económico de la guerra
El impacto económico ya se hace notar. El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz —una arteria clave para el petróleo mundial— ha quedado prácticamente paralizado, hecho que ha impulsado los precios de la energía. Sin embargo, el gobierno estadounidense considera que el efecto sobre los mercados será temporal y defiende que es un coste asumible para alcanzar sus objetivos militares.
Seis días después del inicio de las hostilidades, el conflicto aún parece lejos de una resolución clara. Con nuevos frentes potenciales, una escalada regional en marcha y un futuro político incierto en Irán, la guerra podría estar entrando solo en su fase inicial.