Ante el auge de la ultraderecha en Inglaterra, los partidos independentistas se perfilan como los ganadores de las elecciones del pasado jueves tanto en Gales como en Escocia, donde había convocadas elecciones a sus parlamentos nacionales. El Partido Laborista certifica en Gales su derrota y ha sufrido su primera y más importante derrota en una región que ha gobernado ininterrumpidamente desde el año 1999. Con los 96 asientos ya asignados, los independentistas del Plaid Cymru ganan con 43 escaños, pero se quedarán a un paso de la mayoría absoluta y tendrán que pactar para gobernar. El segundo partido más grande en el Senedd, la cámara galesa, será Reform UK, que confirma su buen momento electoral. Los laboristas del primer ministro Keir Starmer pasarán de ser la primera fuerza a la tercera y, de momento, pierden 20 escaños de los que tenían, a pesar de que la cámara ha pasado en estas elecciones de tener 60 miembros a 96. En Escocia, los resultados apuntan al mismo escenario, con los independentistas del Partido Nacional Escocés (SNP) ganando, pero sin alcanzar la mayoría absoluta.
La derrota del laborismo en Gales se prevé histórica. La actual Ministra Principal de Gales y líder de los laboristas en el país, Eluned Morgan, no ha podido revalidar su escaño en la circunscripción de Ceredigion Penfro, donde los seis asientos en juego se los han acabado repartiendo independentistas (3), extrema derecha (2) y conservadores (2). Ante esta derrota, Morgan ha anunciado que dimitiría como líder de los laboristas y ha aceptado toda la responsabilidad por los resultados del Partido Laborista en Gales. También ha animado a su partido a “hacer autocrítica y a entender la profundidad del reto al que nos enfrentamos”, diciendo que los laboristas deben volver “a ser el partido de la clase trabajadora” y que el gobierno central del Reino Unido que preside Keir Starmer “debe cambiar de rumbo”.
Este cataclismo para los laboristas también ha barrido a su líder en Escocia, Anas Sarwar, que ha perdido en su intento de volver al parlamento autónomo escocés por una circunscripción directa. Sarwar ha sido derrotado en el sur de Glasgow por la candidata nacionalista Zen Ghani por más de 5.000 votos, en medio de una mala jornada para los laboristas escoceses y después de admitir previamente que su partido “ha perdido el argumento del cambio” y que la formación “está sufriendo”. Los independentistas han conseguido 55 de los 73 escaños que se dirimen por elección directa y, aunque todavía quedan por anunciar los resultados de los distritos, las principales proyecciones apuntan a que el SNP no alcanzará la mayoría absoluta, que solo ha conseguido una vez, en el año 2011.
Victoria independentista en Gal·les
Con el anuncio de los resultados en Gales, la derrota de los laboristas es histórica. El partido tradicionalmente ganador en esta parte del Reino Unido pasa de ser el partido principal del Senedd a ser la tercera fuerza política, cayendo por debajo de la extrema derecha de Nigel Farage, y con solo 9 de los 97. Por primera vez, los independentistas serán la principal fuerza política en Gales, un resultado que, por una parte, se explica con la irrupción de Reform UK en la política británica y la manera como el Plaid Cymru se ha erigido en la única opción capaz de plantarle cara electoralmente. Con el laborismo tocado por la impopularidad de la gestión de Keir Starmer como primer ministro del Reino Unido, los independentistas se plantean como la formación capaz de detener el avance de la extrema derecha y gobernar en beneficio de los galeses. De hecho, las últimas encuestas antes de los comicios apuntaban que “detener Reform” era el factor más importante en la decisión de los electores, con un 14%.
Con 43 escaños de los 96 en juego y un 35,4% del voto, los independentistas se erigen en los claros vencedores ante la derrota histórica de los laboristas. Reform UK, que veía posible el hecho de convertirse en la principal fuerza en esta nación, ha conseguido 34 escaños y un 29% del voto, 28 puntos porcentuales más que la anterior elección. Por su parte, los laboristas quedan terceros y pierden 20 escaños, quedándose solo con 9, así como 25 puntos en el voto, del cual recogen un 11%. La derrota también es importante para el Partido Conservador, que ha conseguido un 10% de los votos (14 puntos menos que la anterior elección) y se queda con 7 escaños en el parlamento. El Partido Verde y el Liberal Demócrata mejoran sus resultados en la cámara y consiguen entrar al Senedd por primera vez.
Quinta victoria consecutiva del SNP
Todo apunta a que el SNP revalidará como partido más grande en la cámara nacional escocesa, donde ha ganado todas las elecciones desde el año 2007, a pesar de que quedará también por debajo de la mayoría absoluta y tendrá que pactar para formar gobierno. Por ahora, se han declarado los ganadores de 107 de los 129 escaños del parlamento de Escocia. El SNP obtiene 56, lo cual supone un descenso de cuatro respecto a los 60 que tiene actualmente, todos ellos provenientes del voto en las circunscripciones de elección directa.
Los laboristas pierden solo un escaño, de momento, y obtienen 13. Con estos números aún estarían por encima de los 10 escaños de la extrema derecha de Reform UK, que obtiene todos los escaños en las circunscripciones regionales y sube hasta el 16,4% del voto, por encima del 16,1% que obtienen los laboristas. Los verdes y los liberaldemócratas también suben en escaños y votos en estas elecciones. Los Verdes Escoceses prácticamente duplican la representación y suben hasta los 10 escaños, mientras el Liberal Demócrata también duplica escaños y llega a los 9. Los perdedores de las elecciones del jueves en Escocia también son los conservadores, que caen hasta los 9 escaños y un 13% del voto.
Un “cambio sísmico”
De confirmarse los resultados también en Escocia, las tres naciones celtas del Reino Unido estarán lideradas por partidos independentistas. Ante este hecho, la ministra principal de Irlanda del Norte y vicepresidenta del Sinn Féin, Michelle O’Neill, ha augurado un “cambio sísmico” en la política británica. En opinión de la ministra principal norirlandesa, la perspectiva de que haya gobiernos nacionalistas a la vez también en Escocia y Gales demuestra que la unión del Reino Unido “se está rompiendo por las costuras”. “Todo apunta a que el resultado supondrá un cambio sísmico en la política, que envía un mensaje muy claro de que la gente está cansada de los lazos de Westminster”, en alusión al gobierno y parlamento británicos. Ante estos cambios, ha reivindicado “la autodeterminación nacional” como el ámbito compartido en las tres naciones.
El cambio sísmico también se ha dado en la composición política a nivel nacional y el comportamiento electoral de los británicos. El bipartidismo formado por los partidos Laborista y Conservador, que ha dominado la política británica durante décadas, sufre, con los resultados de las elecciones de este jueves, un golpe fuerte que ya dejaban entrever las encuestas a escala estatal desde hace un año. La bajada del bipartidismo en apoyos ve crecer la ultraderecha, por un lado, pero también los votos que reciben las otras formaciones, hasta ahora minoritarias, de los verdes y liberaldemócratas.
