Ni es estratégicamente aconsejable, ni se ha planificado adecuadamente y, además, erosiona la confianza de los ciudadanos en los Mossos, que tienen la obligación de respetar escrupulosamente los derechos fundamentales y protegerlos. Eduard Sallent, jefe de los Mossos d'Esquadra en dos ocasiones entre 2019 y 2024, ha salido al paso de la polémica provocada por la denuncia de infiltración de dos mosses de paisano en una asamblea de docentes el pasado miércoles. Tanto los sindicatos como los grupos parlamentarios han exigido explicaciones al Govern y al president, Salvador Illa, ha mostrado públicamente “confianza plena en los Mossos”. La infiltración se produce cuando los sindicatos mayoritarios del sector preparan nuevas movilizaciones y jornadas de huelga contra el acuerdo firmado por la Conselleria d'Educació con CC. OO. y UGT.

Sallent, que actualmente se encuentra en excedencia en el cuerpo de Mossos y forma parte de una consultora de estrategia e inteligencia, ha abordado la polémica en una publicación en su cuenta personal de X donde disecciona las razones que desaconsejaban esta actuación y donde recuerda que las intervenciones policiales “deben respetar escrupulosamente y proteger los derechos fundamentales como el derecho de reunión y/o de huelga”.

Explicaciones de los responsables

“Actuaciones como esta pueden erosionar la confianza entre la ciudadanía y el cuerpo policial, especialmente en un colectivo que ha colaborado siempre y que mantiene una relación de lealtad con el cuerpo de los Mossos d'Esquadra”, advierte el exjefe policial, que añade que “es necesario dar las explicaciones oportunas”. En este sentido, recuerda que el Parlament ejercerá su función de control y escuchará las explicaciones que ofrezcan los responsables políticos sobre las razones por las que la policía vigilaba una asamblea de trabajadores públicos en conflicto con el propio Govern.

A la hora de diseccionar la actuación, señala igualmente déficits desde el punto de vista operativo. Recuerda que en Catalunya, por sus dimensiones, “la infiltración no es, en general, una buena opción operativa para el cuerpo de los Mossos d'Esquadra” y que “hay otros enfoques igualmente eficaces y mucho más seguros para obtener información”.

Reprocha que, en cualquier caso, “la seguridad operativa no se planificó adecuadamente, y los agentes han acabado expuestos”. “Esto debería preocupar y ocupar a los responsables políticos y policiales, que ahora deben garantizar su seguridad”, añade.

Igualmente, subraya el contexto político desfavorable para una actuación de este tipo, cuando ya existe en el Parlament una comisión que está investigando las infiltraciones policiales y en plena polémica sobre la presencia de agentes en los institutos. “Todos estos elementos se deberían haber tenido en cuenta a la hora de autorizar una operación de estas características”, reprocha.

Según la CGT, durante una asamblea que se celebró el miércoles con trabajadores del Consorci d'Educació del Barcelonès, los participantes identificaron a dos mosses de paisano que habían actuado uniformadas en manifestaciones. Cuando fueron interpeladas, aseguraron que trabajaban en un centro educativo, pero un profesor de ese centro lo desmintió y ambas se marcharon del lugar donde se celebraba la reunión.

Tanto los sindicatos del sector como los grupos parlamentarios han exigido explicaciones. ERC, CUP y los Comuns, además, han reclamado la destitución del director general de los Mossos, Josep Lluís Trapero.