Después de años cargando contra la OTAN, cuestionando su eficacia y acusando a sus miembros de aprovecharse de Estados Unidos, Donald Trump ha vuelto a poner sobre la mesa una idea hasta hace poco impensable: la retirada norteamericana de la Alianza. “Lo estoy considerando. Nunca me he dejado influir por la OTAN. Siempre he sabido que era un gigante con pies de barro”, afirmó el miércoles en una entrevista en el Telegraph, en un mensaje que llegaba después de criticar a los aliados por no apoyar a Washington en la guerra contra Irán. El presidente considera que este apoyo “debería ser automático” y reprochó que, en cambio, Estados Unidos sí que ayudó a Ucrania: “No era nuestro problema y estuvimos allí por ellos. Ellos no estuvieron allí por nosotros”. Más allá de su retórica habitual, sin embargo, Trump debería transitar un camino lleno de obstáculos para marcharse de la OTAN.
Desde el inicio de la última guerra en Oriente Medio, potencias europeas como Alemania, Francia y el Reino Unido han rechazado implicarse en el conflicto con Irán, una tensión que se acentuó cuando Trump pidió su participación en una eventual misión naval para controlar el estrecho de Ormuz. En paralelo, países como España e Italia han vetado el uso de bases norteamericanas en su territorio para operaciones vinculadas al conflicto, alegando que exceden los acuerdos vigentes. Ante este escenario, Trump ha cargado contra sus aliados europeos y ha advertido que Washington no les garantizará la defensa. “Tendrán que empezar a aprender a defenderse por sí mismos”, afirmó, instándolos también a asumir por sí solos el control de sus intereses energéticos en la región del Golfo.
PRESIDENT TRUMP: NATO wasn’t there for us. We send billions of dollars to them every year to protect them. We would have always been there for them. But based on their actions, I guess we don’t have to be, do we?
— Department of State (@StateDept) March 27, 2026
Why would we be there for them if they’re not there for us? pic.twitter.com/SGPWqZjhzg
En este contexto, una eventual retirada de Estados Unidos de la OTAN supondría un terremoto en el orden internacional construido después de la Segunda Guerra Mundial y consolidado durante la Guerra Fría. La Alianza, creada en 1949 con doce miembros iniciales —entre ellos Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Canadá y Dinamarca—, se ha ampliado hasta los 32 países actuales. Desde entonces, el principio de seguridad colectiva recogido en el artículo 5, que establece que un ataque contra un miembro es un ataque contra todos, ha sido clave en la arquitectura defensiva de Occidente. De hecho, esta cláusula solo se ha activado una vez, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando los aliados desplegaron tropas en el Afganistán en apoyo de la operación liderada por Washington.
¿Puede Trump retirar a Estados Unidos de la OTAN?
Técnicamente, Trump puede intentar retirar a Estados Unidos de la OTAN, pero no puede hacerlo de manera unilateral. Durante el mandato anterior, Joe Biden reforzó los obstáculos legales con una reforma aprobada en 2024 dentro de la Ley de Autorización de Defensa Nacional, que impide esta decisión sin una mayoría de dos tercios en el Senado o sin una nueva ley aprobada también por la Cámara de Representantes. Con la actual composición del Congreso, esta vía se vuelve prácticamente inviable. La mayoría republicana es demasiado ajustada y obligaría a Trump a obtener el apoyo de una parte significativa de los demócratas. Un escenario altamente improbable, dado el rechazo frontal de este partido a cualquier intento de salir de la Alianza Atlántica.
A pesar de las limitaciones legales, Trump podría optar por vías indirectas para vaciar de contenido el compromiso con la OTAN sin formalizar su salida. El exembajador de Estados Unidos en la Alianza durante la etapa de Obama, Ivo Daalder, apuntaba a The Guardian que el magnate republicano podría retirar las tropas estadounidenses y apartar a sus oficiales de la estructura de mando, manteniendo formalmente la adhesión pero sin aportar apoyo militar real. También podría intentar esquivar al Congreso, como ya ha hecho en otras decisiones desde su regreso a la Casa Blanca, como el ataque a Irán sin autorización. De hecho, el 17 de marzo afirmó que no necesitaba al Congreso “para tomar esta decisión”. Ahora bien, actuar de manera unilateral tiene un precio a pagar. Trump se toparía con la justicia —por enésima ocasión—, que podría paralizar sus acciones ilegales, como ya hizo el Supremo con los aranceles.
Trump on possibly pulling out of NATO: "I don't need Congress for that decision" pic.twitter.com/QeFRxPCvcp
— Aaron Rupar (@atrupar) March 17, 2026
Trump da cuerda a Putin
Lo que sí queda claro es que este tipo de declaraciones refuerzan el relato del Kremlin y benefician a Vladímir Putin en su discurso contra Occidente. Poco después de las críticas de Trump a la OTAN, Rusia volvió a calificar a la Alianza de “hostil”, insistiendo en una narrativa que atribuye a la expansión de la organización hacia el este el origen del conflicto en Ucrania. Según el Kremlin, los líderes occidentales se habrían comprometido a no avanzar hacia las fronteras rusas después de la Guerra Fría, una promesa que Moscú considera rota. Rusia defiende que no solo combate contra Ucrania, sino también contra la OTAN, y admite que no preveía una respuesta tan contundente de Estados Unidos y sus aliados europeos en apoyo de Kyiv.
Entre los atlantistas, todas las miradas se centran ahora en la reunión prevista para el 8 de abril en Washington. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se encontrará con Trump y con los secretarios de Estado y de Defensa, Marco Rubio y Pete Hegseth, en plena crisis interna y con el presidente estadounidense tanteando la salida de la Alianza. Desde el regreso de Trump al poder, ambos líderes se han reunido varias veces, en encuentros en los que Rutte ha sido criticado por su actitud. El neerlandés justificó que Estados Unidos no informara a los aliados del ataque a Irán para “mantener la campaña en secreto” y ha defendido que Washington está debilitando las capacidades nucleares y de misiles de Teherán.