Las protestas en Francia continúan. Este martes miles de personas han salido a la calle de varias ciudades francesas para mostrar su malestar con el Gobierno de Emmanuel Macron, durante una jornada de movilizaciones convocada por cuatro sindicatos que reclaman mejoras salariales. Esta protesta se ha celebrado en un momento de tensión al país, en medio de una crisis por la falta de carburante a las gasolineras, a causa de la huelga de los trabajadores de las refinerías francesas, y con el Ejecutivo a punto de aprobar los presupuestos del 2023 por la vía rápida, ya que no cuenta con el apoyo de una mayoría absoluta. Las movilizaciones también han llegado tan sólo dos días después de que 140.000 personas, convocadas por los partidos de izquierda, salieran a la calle para denunciar el alto coste de la vida y mostrar su rechazo hacia el gobierno actual.

 

Miles de personas han salido a la calle en París. Foto: EFE

Tensión en París

Las movilizaciones se han organizado en las principales ciudades de Francia, aunque no han registrado grandes efectos en los sectores considerados claves. De hecho, según las primeras cifras, sólo han conseguido paralizar el transporte. En París, donde se han congregado miles de personas, se han vivido momentos de tensión con enfrentamientos entre la policía y los manifestantes durante esta jornada de "movilización interprofesional", ya que los trabajadores han evitado hablar de huelga general. En concreto, los sindicalistas y estudiantes se han encontrado en la Plaza de Italia de la capital, donde han reclamado una subida salarial de cerca del 20%, así como implantar un sistema que permita a todos los asalariados un aumento de acuerdo con la inflación interanual.

La policía ha cargado contra los participantes de la protesta. Foto: EFE

 

Tensión entre manifestantes y policías. Foto: EFE

Reacciones a las movilizaciones

Cuatro sindicatos, entre los cuales la Confederación General del Trabajo (CGT), han llamado a los profesionales de todos los sectores, privados y públicos, a sumarse a las movilizaciones para pedir al Ejecutivo francés que tome medidas a corto y largo plazo ante la inflación, que el pasado septiembre se situó en el 5,6% interanual. El secretario general de la CGT, Philippe Martínez, ha afirmado que "lo que tiene que hacer el gobierno, que finge estar interesado, es aumentar el salario mínimo hasta los 2.000 euros brutos". Martínez, al frente de la manifestación, también ha exigido a la patronal de las refinerías que "negocie a la altura de las reivindicaciones". La movilización ha recibido el apoyo de algunos políticos, entre ellos el principal líder de la izquierda francesa, Jean-Luc Mélenchon. Por su parte, la primera ministra, Élisabeth Borne, ha hablado sobre la crisis por la falta de gasolina en su intervención parlamentaria durante el debate por los Presupuestos de 2023. La ministra ha señalado que la situación ha mejorado porque de cerca de un 30% de gasolineras sin carburante el pasado lunes, la cifra se ha reducido a un 25% este martes.