Irán no destaca, precisamente, por su fuerza aérea. Sus únicos aviones de combate son los obsoletos MiG-29 y Gunman Tomcut F-14, que aparecían en Top Gun en 1986, a lo que hay que sumarle que los doce días de bombardeos del pasado junio por parte de Israel han diezmado sus defensas antiaéreas. Ahora más que nunca, el país persa depende de su extenso arsenal de misiles balísticos, el más grande de todo Oriente Medio y que Occidente considera una amenaza, motivo por el cual Irán lo protege en las llamadas ciudades de misiles subterráneas. Así pues, nos preguntamos cómo es su capacidad de réplica.

🔴 Guerra en Irán, DIRECTO | Continúan los ataques en Oriente Medio, última hora
 

El país tiene más de 3.000 misiles balísticos, según un cálculo de 2022 del ejército de Estados Unidos, que tienen un alcance de unos 2.000 kilómetros —una distancia suficiente para llegar a Israel y a otros países del Oriente Medio—. En este momento, el régimen de los ayatolás han atacado con misiles países como Israel, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Jordania, Arabia Saudí y Omán. La clave está en si los ataques de EUA e Israel del fin de semana han podido destruir las bases de donde salen los misiles... muchas de las cuales están excavadas a mucha profundidad, hasta 500 metros, en las montañas.

Cinco bases excavadas

Irán tiene repartidas en varias provincias, por no decir en todas, estas ciudades de misiles. Hay al menos cinco, obviamente en Teherán, pero también en Kermanshash y Semnan, así como cerca de la región del Golfo. El régimen hizo pública su existencia en 2015, en un vídeo publicado por la Guardia Revolucionaria en el que se veía cómo estas bases contienen camiones con lanzaderas móviles y otras máquinas. Mientras Irán mantenga estas bases, mantendrá la capacidad de hacer daño a sus enemigos. Por su parte, a EE. UU. e Israel les interesa localizar estas ciudades de misiles subterráneas y dejarlas fuera de combate.

Entre los misiles balísticos que tiene Irán, podemos mencionar el Sejil, con un alcance de 2.000 kilómetros; el Emad, de 1.700; el Ghadr, de 2.000 km; el Shahab-3, de 1.300; el Khorramshahr, de 2.000; y el Hoveyzeh, de 1.350. El Sejil, por ejemplo, es capaz de volar a más de 17.000 kilómetros por hora (más de diez veces la velocidad del sonido), y quién sabe si podría llegar a tener un alcance de 2.500 kilómetros. Como nos podemos imaginar, este tipo de misiles hipersónicos, basados principalmente en diseños norteamericanos y rusos, son muy difíciles de interceptar. Y, en los últimos años, lo cierto es que el país persa ha podido mejorar su precisión. Cabe destacar que los misiles balísticos tienen potencial como mecanismo de lanzamiento de armas nucleares, pero Teherán ha negado siempre cualquier intención de desarrollar bombas atómicas.