Son días duros en la Casa Blanca. La retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán están superando todas las malas predicciones que los americanos podían haber augurado. No solo se ha repetido la humillante imagen de un helicóptero militar evacuando al personal de la embajada americana como sucedió después de la derrota norteamericana en Vietnam, sino que sus tropas se están mostrando desbordadas por la situación. En plena ola de críticas por la mala planificación de la retirada americana el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ha comparecido para reafirmar su compromiso con completar la evacuación con éxito.

Custodiado por su vicepresidenta, Kamala Harris y su secretario de Estado, Antony Blinkin, Biden se ha dirigido a los medios desde la sala Este de la Casa Blanca. El presidente ha reconocido que la evacuación de Afganistán está siendo una de las "más grandes y más difíciles de la historia". Sin embargo, Biden ha asegurado que no escatimará en recursos con el fin de repatriar "a cualquier norteamericano que quiera volver a casa, volverá".

Compromiso sin garantías

La determinación del presidente, quien ha afirmado que hará todo el posible para que la evacuación sea un éxito, también recubre de prudencia sus promesas. En un tono pragmático Biden ha admitido: "No puedo prometer cuál será el resultado final o que tenga que pasar sin el riesgo de pérdidas".

Evitando hacer promesas en vano el presidente ha informado sobre la situación actual de las tropas americanas sobre el territorio afgano. Según la Casa Blanca, ya se han evacuado hasta ahora 13.000 personas del país del Oriente Medio.

La previsión es que la evacuación siga utilizando el "corredor  seguro" que se ha pactado entre los militares americanos y el nuevo gobierno talibán. Según informa Efe, la realidad sobre el terreno pone en duda la existencia de este corredor seguro que busca facilitar la evacuación. Todo apunta que es otra promesa rota por los talibanes en medio del caos.

Un caos inevitable

Desde la Casa Blanca se han lamentado las imágenes de miles de afganos desesperados en el aeropuerto de Kabul, pero hace solo unos días aseguraba que el caos era inevitable. Jake Sullivan, el asesor de Seguridad Nacional del presidente de los Estados Unidos, negó que una mejor planificación hubiera prevenido la avalancha de personas que se abalanzaron sobre el aeropuerto para huir de su país.

De forma determinista Sullivan se limitó a decir que: "Cuando acaba una guerra civil, con una fuerza rival que entra a la capital, habrá escenas de caos. Habrá mucha gente que abandona el país. Eso no es una cosa que se pueda evitar realmente".

 

Imagen principal: Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, comparece en la Casa Blanca para dar explicaciones sobre la evacuación de las tropas americanas del Afganistán / Efe