Irán afronta una oleada de protestas masivas contra el régimen de los ayatolás, las más importantes de los últimos años, impulsadas inicialmente por la grave crisis económica, como el colapso del rial tras las caídas históricas de la moneda local, la crisis energética y la escasez de agua. Las movilizaciones, sin embargo, han acabado escalando hacia demandas políticas directas y protestas contra el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que se han traducido en más de un centenar de muertos a causa de la represión de las fuerzas de seguridad (al menos 116 muertos y más de 2.600 detenidos según las últimas estimaciones de la Agencia de Noticias de Derechos Humanos), aunque el principal medio de la oposición, Iran International, asegura que las estimaciones “indican que unas 2.000 personas han sido asesinadas en las últimas 48 horas”. Y mientras Donald Trump sopesa desde hace días un ataque -ha verbalizado la amenaza en varias ocasiones-, Israel ha declarado la alerta en previsión a que un posible ataque ordenado por Washington desencadene una respuesta iraní contra intereses estadounidenses e israelíes, como ha amenazado Irán, que también acusa a Estados Unidos y a Israel de estar detrás de los disturbios. En este contexto, emerge la figura de Reza Pahlavi, heredero del último sha de Irán, que desde su exilio en Estados Unidos está atizando las protestas convocando manifestaciones coordinadas en las calles y en los hogares para este fin de semana, al mismo tiempo que ha pedido a los trabajadores una huelga general para aumentar la presión sobre el régimen.

En las protestas se están escuchando consignas y gritos a favor del último sha, Mohammad Reza Pahlavi y su hijo, Reza Pahlavi, como “¡Javid Shah!” (¡Larga vida al Sha!) y “Pahlavi volverá”, y en algunas ciudades también se han visto ondeando banderas prerrevolucionarias del sha, que muestran un apoyo a la antigua monarquía en contraposición al régimen de los ayatolás. El último sha de la antigua Persia imperial gobernó el país con el apoyo de los Estados Unidos entre 1941 y 1979, cuando fue derrocado por la Revolución Islámica. Mohammad Reza Pahlavi tuvo que marcharse al exilio, vagando por países como Egipto, Marruecos, las Bahamas, México, los Estados Unidos y Panamá antes de refugiarse definitivamente en Egipto, acogido por el presidente Anwar el-Sadat, donde murió a causa de un cáncer linfático a los 60 años.  

Su primogénito, Reza Pahlavi, nacido en Teherán hace 65 años, fue educado en un colegio privado del Palacio Real reservado solo para miembros de la familia del sha, y se formó como piloto de combate en Estados Unidos, en una base militar de Texas, donde se encontraba en el momento en que la Revolución Islámica derrocó a su padre. Desde que este murió, en 1980, el heredero de la dinastía Pahlavi reside en Estados Unidos, donde estudió Ciencias Políticas, se casó con Yasmine, una abogada iraní-estadounidense, y tuvo tres hijas, Noor -como su madre-, Iman y Farah. Actualmente, vive en un suburbio de Washington D. C., en el estado de Maryland, desde donde se ha posicionado como líder de la oposición al régimen iraní a través de las redes sociales, donde cuenta con más de 1,7 millones de seguidores, y que ha convertido en un altavoz para llegar a sus compatriotas. A través de sus mensajes, Pahlavi ha exhortado a los iraníes a mantener las protestas y ha asegurado que prepara el regreso al país cuando las condiciones lo permitan ante “el colapso inminente” del régimen. Pahlavi promueve una transición hacia una democracia secular, rechazando el regreso de una monarquía absoluta como era la de su padre, pero reivindicando su herencia Pahlavi como símbolo de unidad. El príncipe iraní ha visitado Israel para forjar vínculos y se ha convertido en uno de los más reconocidos críticos contra el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, que gobierna Irán desde 1989 y al que considera como principal obstáculo para que el país vuelva a ser grande. “No se trata de restaurar el pasado. Se trata de garantizar un futuro democrático para todos los iraníes”, ha señalado en diversas ocasiones.

Desde que se produjo el enfrentamiento entre Israel e Irán el pasado mes de junio, y Estados Unidos atacó las instalaciones nucleares iraníes, Pahlevi considera que se están dando las condiciones para avanzar hacia un cambio de régimen en Teherán. Las protestas de los últimos días refuerzan su convencimiento. El príncipe ha hecho varios llamamientos a las manifestaciones, a ocupar las calles con banderas prerrevolucionarias -la del león y el sol- y paralizar sectores claves como el petrolero y el transporte, a secundar una huelga nacional, y también se dirigió a los jóvenes de la Guardia Inmortal Iraní y a todas las fuerzas armadas y de seguridad pidiendo que desbaraten la maquinaria de represión del régimen. En su mensaje, Pahlevi destacó que a partir de ahora “el objetivo es prepararnos para capturar y defender los centros de las ciudades”. En otro mensaje este sábado, donde asegura que “la República Islámica se enfrenta “a una grave escasez de mercenarios para hacer frente a los millones de personas que se manifiestan en las calles, y hasta ahora muchas fuerzas armadas y de seguridad han abandonado sus puestos de trabajo o han desobedecido las órdenes de reprimir a la población”. El príncipe añade que lo que le queda a Jamenei “es una minoría de mercenarios violentos que, al igual que su líder criminal, no son iraníes y son antiiraníes, y os consideran a vosotros, la gran nación de Irán, su enemigo. Sabed que afrontarán las consecuencias de sus actos”.

En el mensaje que ha publicado la pasada madrugada, Pahlavi vuelve a hacer un llamamiento a la población a manifestarse esta tarde, a partir de las 18.00 horas. “Os pido a todos que acudáis a las calles principales de las ciudades en grupos con vuestros amigos y familiares; por el camino, no os separéis los unos de los otros ni de la multitud; y no toméis calles secundarias que puedan poner en peligro vuestras vidas”. También afirma que “no estáis solos”. “Vuestros compatriotas de todo el mundo gritan con orgullo vuestra voz, y seguro que veréis imágenes de su numerosa y amplia presencia en la pantalla de vuestro televisor. Hoy el mundo apoya vuestra revolución nacional y admira vuestra valentía”, y hace una referencia al apoyo del presidente de los Estados Unidos. “El presidente Trump, como líder del mundo libre, ha observado atentamente vuestra indescriptible valentía y ha anunciado que está dispuesto a ayudaros. No abandonéis las calles. Mi corazón está con vosotros. Sé que muy pronto estaré a vuestro lado”, concluye.

El apagón de internet en Irán, vigente desde el pasado 8 de enero, con una conexión reducida entre un 1 y un 5%, limita la recepción de estos mensajes dentro del país, ya que bloquea plataformas como X, pero aun así, las redes sociales están llenas de vídeos de las protestas que se están produciendo en Teherán y en otras 180 ciudades del país, donde las mujeres se quitan los velos y los queman y encienden cigarrillos la fotografía del ayatolá en llamas, en unas imágenes que ya se han hecho icónicas y que parecen haber iniciado una moda y han inspirado ilustraciones como la que ha compartido la escritora J. K. Rowling, con un mensaje que dice: “Si afirmas defender los derechos humanos, pero no te atreves a solidarizarte con quienes luchan por su libertad en Irán, te has retratado. Te importa un bledo que la gente sufra opresión y brutalidad mientras lo hagan los enemigos de tus enemigos”.