Las tendencias y las modas, obviamente, también afectan al mundo del vino. Hace unas décadas, los vinos que buscaban todos los paladares eran los tintos muy potentes, con mucha estructura, alto grado alcohólico y mucha presencia de madera... En cambio, ahora los consumidores prefieren vinos tintos mucho más ligeros, de un perfil más fresco y delicado. El aumento de las temperaturas debido al cambio climático acompaña esta tendencia.
Por otro lado, también se demandan más vinos blancos, pero cada vez se valora más que tengan complejidad, que no sean vinos simples. En resumen, podríamos decir que el mercado pide tintos con la frescura de un blanco y vinos blancos con la estructura de un tinto. Y aquí es donde los brisados u orange wines adquieren todo su protagonismo. Son una forma diferente de entender el vino blanco, ya que se elaboran como si fueran vinos tintos, macerando y fermentando el mosto con las pieles para extraer más color, aromas, texturas...
Esta técnica es de todo menos nueva: es milenaria. Hay que tener en cuenta que, hace tantos años, no existía la tecnología que tenemos ahora y el vino no era un producto tan estudiado al milímetro como en la actualidad
Esta técnica es de todo menos nueva: es milenaria. Hay que tener en cuenta que, hace tantos años, no existía la tecnología que tenemos ahora y el vino no era un producto tan estudiado al milímetro como en la actualidad; por lo tanto, cuando se elaboraban vinos con variedades blancas, ni siquiera se planteaba complicar el proceso separando la piel del mosto. Fermentaba todo junto y se obtenía este tipo de vinos que hoy os presentamos. Podríamos hacer una lista muy larga de vinos brisados catalanes. De hecho, este año el periodista Marc Picanyol ha publicado una guía con una buena recopilación. Nosotros hoy os recomendamos tres grandes ejemplos de nuestro país, ¡tomad nota!
1. Vinerel·les Brisat Garnacha Blanca – Altavins Viticultors (DO Terra Alta)
Un brisado que habla de la Terra Alta y del potencial de la garnacha blanca. Profundo y complejo: fruta blanca madura, miel, notas vegetales y recuerdos de hidrocarburos. En boca es intenso y con un final largo y poderoso. Forma parte de la colección Vinerel·les, vinos monovarietales de finca única y elaboraciones especiales.

2. BREA 2023 – Eudald Massana Noya (Alt Penedès)
Brisado de xarel·lo de viñas viejas de la finca Serra Vas (plantadas en 1963), con viticultura ecológica y biodinámica. El color es ámbar, con sedimentos naturales, ya que no está filtrado. En nariz destaca la naranja y la piel de mandarina, especias y la mineralidad típica del xarel·lo. En boca tiene textura sedosa por la maceración con pieles. Buscad la fruta de hueso, la salinidad y un ligero amargor final que aporta complejidad. Un vino gastronómico, largo y muy completo.

3. Mas Gomà Brisat – Cosí Eloi (Penedès)
Elaborado con una variedad que me encanta, la malvasía de Sitges. Es un vino de edición limitada: ¡solo se elaboran 450 botellas anuales! La malvasía macera y fermenta con sus pieles durante 30 días en ánfora; después tiene una crianza sin pieles durante 8 meses también en ánforas y reposa unos años en botella antes de salir al mercado. Un brisado hecho con paciencia, memoria y convicción.

¡Ya nos contaréis si hemos conseguido despertaros la curiosidad y os animáis a probarlos!