Con este artículo cerramos la ronda de adentrarnos en cada una de las denominaciones de origen de nuestro país. La DO Tarragona es un territorio excepcional donde la viña se fusiona con la tradición familiar, el paisaje mediterráneo y una constante pulsión innovadora. Hablamos de una de las zonas vitivinícolas más antiguas de Catalunya, cuyo legado se remonta a la época romana, cuando los vinos de la Tàrraco Imperial eran exportados y valorados en todo el mundo conocido. Hoy en día, esta denominación de origen destaca por su gran diversidad de terroirs y el predominio de variedades blancas como la macabeu y la cartoixà. Un mosaico de sabores que podéis conocer de primera mano si visitáis las tres bodegas que hoy os presentamos.
Comenzamos nuestro viaje en Puigpelat, en la comarca de l’Alt Camp, para descubrir Cellers Blanch. Este proyecto familiar nace del deseo profundo de buscar la máxima expresión de una tierra de secano, un objetivo que se traduce en vinos orgánicos de una producción muy limitada y esmerada. Trabajando con variedades tradicionales como la macabeu, la xarel·lo o la garnacha, la bodega demuestra que la sostenibilidad y la alta calidad van de la mano. Pero más allá de la finura de sus vinos tranquilos, Cellers Blanch destaca por su creatividad a la hora de acercar la cultura del vino a todos los públicos. Su apuesta por el enoturismo activo es rompedora: ofrecen un divertido y lúdico Escape Room entre sus instalaciones, una experiencia perfecta para aprender los secretos de la vinificación mientras se resuelven enigmas en grupo, completada siempre con una cata de sus mejores referencias.
Tres propuestas y tres bodegas completamente diferentes entre sí, pero que trabajan con el mismo propósito: el respeto por la riqueza, la historia y la identidad de la tierra tarraconense

Si nos desplazamos hacia el sur, hasta la Ribera d’Ebre, topamos con el municipio de Ginestar, el hogar de Celler Vins i Olis Suñer. Desde el año mil novecientos treinta y seis, este proyecto arraigado en la Reserva de la Biosfera de les Terres de l'Ebre elabora tanto vinos como aceites de oliva virgen extra de alta calidad. En sus suelos aluviales predomina la macabeu, cultivado bajo estrictos criterios de agricultura ecológica certificada. Con todo, el sello de identidad de la familia Suñer es su capacidad para ligar el trabajo del campo con la aventura de la naturaleza. Son ampliamente conocidos por sus rutas de "Wine en kayak" por el río Ebro, una actividad fluvial inolvidable que nace en Móra la Nova y finaliza en sus propias viñas. Una simbiosis perfecta de deporte, silencio fluvial, aprendizaje de la viticultura de ribera y una magnífica degustación de sus cinco vinos a la orilla del agua.
Finalmente, de vuelta hacia el interior de l’Alt Camp, concretamente en Montferri, nos espera Celler Vives Ambròs. Con un legado que se remonta a más de mi cinco generaciones de viticultores, esta casa ha sabido mantener el espíritu de la pequeña producción artesana frente a las grandes industrias. Se han consolidado como grandes especialistas en la elaboración de cavas artesanos de muy larga crianza y vinos ecológicos de gama Premium, donde destaca su reconocido monovarietal de cartoixà vermell. Pero la verdadera joya escondida de la bodega se encuentra bajo tierra: una histórica bodega subterránea excavada en la roca que esconde catorce cubas interconectadas. En este entorno místico, las rimas de espumosos reposan en absoluto silencio durante periodos que llegan hasta los ocho años. Visitar este santuario de la oscuridad y acabar catando el resultado de su degüelle artesanal es un viaje en el tiempo.Tres propuestas y tres bodegas completamente diferentes entre sí, pero que trabajan con el mismo propósito: el respeto por la riqueza, la historia y la identidad de la tierra tarraconense.