Se acerca uno de los momentos más esperados del año para todos los elaboradores de vino del país: la vendimia. Es el momento de recoger el fruto de todo el trabajo y el esfuerzo de un año entero, una etapa en la que la vid culmina todo su ciclo e inicia el camino hacia una nueva añada. Este año, la campaña llegaba con unas previsiones iniciales muy positivas. Las lluvias de primavera han sido abundantes y parecían dar un respiro a los productores después de unos últimos años especialmente complicados, marcados por la sequía.

Esta aportación de agua ha permitido que muchos viñedos recuperaran parte del vigor que habían perdido durante las últimas temporadas. Las plantas han podido desarrollarse con mayor equilibrio y afrontar el verano con una mejor reserva de humedad en el suelo. Por este motivo, las primeras estimaciones apuntaban no solo a una cosecha de calidad, sino también a una recuperación de la producción en muchas zonas vitivinícolas. A pesar de ello, el comportamiento del tiempo durante el verano ha vuelto a poner a prueba a los viticultores. Las olas de calor que estamos viviendo han acelerado el ciclo de maduración de la uva y han adelantado el inicio de la cosecha. En muchas zonas de Catalunya se va a empezar a vendimiar en unas fechas históricamente tempranas, poco habituales hasta ahora. Algunas variedades y determinadas parcelas han alcanzado antes su punto óptimo de maduración, un hecho que ha obligado a las bodegas a adaptar su planificación y adelantar los trabajos respecto al calendario habitual.

Celler Torelló, como es fa / Foto: Carlos Baglietto
Proceso de vendimia en la bodega Torelló. / Foto: Carlos Baglietto

Este miércoles ha sido noticia para la primera vendimia del país. Un año más, Gramona es la primera bodega en empezar a recoger, en este caso, el chardonnay que irá destinado a espumoso. Ellos mismos han comunicado que es la vendimia más temprana de toda su historia. Detrás de ellos, durante los próximos días de julio y principios de agosto, prácticamente todas las bodegas de Catalunya centrarán sus esfuerzos en esta tarea tan fundamental. Este hecho ya evidencia cómo las condiciones climáticas están modificando los ritmos habituales de la viña. Los elaboradores demuestran, una vez más, su capacidad de adaptación y se ajustan a un calendario impuesto por la climatología con medidas como las vendimias nocturnas. Trabajar durante las horas más frescas permite conservar mejor los aromas de la uva, reducir los riesgos de oxidación y hacer más eficiente todo el proceso de elaboración. También hay que tener en cuenta el esfuerzo de los trabajadores que realizan esta tarea en el campo, especialmente durante unas jornadas que pueden ser muy duras en las horas centrales del día.

La vendimia es un trabajo exigente y muy metódico. Semanas antes de que empiece, los enólogos y viticultores recorren los viñedos, controlan el estado de la uva, toman muestras y analizan su evolución para encontrar el punto óptimo de maduración

Sin embargo, el adelanto de la fecha de cosecha no es la única consecuencia de este calor intenso y prolongado. Las altas temperaturas registradas desde el mes de junio y la falta de agua acumulada en algunas zonas han provocado que determinados viñedos sufran estrés hídrico. Cuando la planta detecta que no dispone de los recursos necesarios, reduce su actividad como mecanismo de protección y puede llegar a frenar temporalmente la maduración de la uva. Esta situación hace que no todos los viñedos evolucionen al mismo ritmo y que sea imprescindible observar cada parcela de manera individual para decidir cuál es el mejor momento para vendimiar. Algunos elaboradores se encuentran actualmente con la maduración de la uva detenida, esperando con atención y cierta preocupación la evolución de las plantas durante las próximas semanas.

La vendimia es un trabajo exigente y muy metódico. Semanas antes de que empiece, los enólogos y viticultores recorren los viñedos, controlan el estado de la uva, toman muestras y analizan su evolución para encontrar el punto óptimo de maduración. El momento exacto de la cosecha puede marcar una gran diferencia en el resultado final, ya que influirá en los aromas, el equilibrio y la personalidad del vino que nacerá de aquella añada. Y este año no lo tienen nada fácil. Que cada temporada se consiga recoger una buena cantidad de uva sana es, en cierta manera, un milagro.

Es importante acercar la vendimia al público final para que todo el mundo pueda ver y vivir en primera persona esta experiencia. Cada vez más bodegas abren sus puertas para compartir esta tradición: recoger uva, pisarla, probar el primer mosto y descubrir todo el trabajo que hay detrás de una botella de vino. Me gustaría cerrar este artículo con un mensaje positivo. Hace miles de años que se elabora vino y, hoy en día, los productores tienen a su alcance la mejor tecnología y las técnicas más avanzadas para elaborar los mejores vinos de la historia. Con la experiencia, la tenacidad y el buen hacer de los elaboradores de nuestro país, confiamos en que muy pronto disfrutaremos de botellas extraordinarias nacidas de una vendimia que, a pesar de los retos, volverá a demostrar la fuerza y la capacidad de adaptación del mundo del vino.