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La sostenibilidad se ha convertido en uno de los grandes retos del sector vitivinícola. El aumento de las temperaturas, los episodios de sequía y la irregularidad de las lluvias ya afectan a los calendarios de vendimia, la disponibilidad de agua y las condiciones de cultivo de la viña. Ante este escenario, la DO Catalunya ha creado Barcelona Sustainable Catalunya, una nueva distinción destinada a las bodegas que acrediten compromisos ambientales medibles.

Nuevo sello Barcelona Sustainable Catalunya

La iniciativa quiere ir más allá de los discursos y las declaraciones de intenciones. Para adherirse, las bodegas deben disponer de una certificación del cálculo de la huella de carbono de acuerdo con la norma ISO 14064-1 y demostrar una reducción mínima del 20% de las emisiones respecto al año base 2008. También deben contar con un porcentaje de energía renovable autoproducida igual o superior al 20%. A partir de aquí, las bodegas asumen nuevos objetivos para 2030: reducir progresivamente las emisiones anuales de CO₂ hasta alcanzar, como mínimo, un descenso del 50% respecto a 2008 y conseguir que al menos el 35% de la energía consumida sea renovable y autoproducida.

El nombre Barcelona Sustainable Catalunya tampoco es casual. La denominación incorpora Barcelona como marca territorial reconocida internacionalmente y vinculada a iniciativas como el programa Barcelona + Sostenible

El horizonte final es aún más ambicioso: alcanzar la neutralidad climática, es decir, las cero emisiones netas de CO₂, en el año 2050. Actualmente, dos bodegas ya disponen de la distinción y tres más han comenzado el proceso, utilizando la calculadora de la huella de carbono. Esta herramienta permite identificar los principales puntos de emisión de la actividad de la bodega y establecer medidas concretas para reducir su impacto. Para el consumidor, el distintivo aporta más transparencia a la hora de elegir una botella. Permite identificar vinos elaborados por empresas que han calculado sus emisiones, han sometido los datos a verificación externa y han asumido una trayectoria de mejora a largo plazo. La sostenibilidad deja así de ser un concepto genérico para convertirse en un compromiso cuantificable y verificable.

Vinos de la DO Catalunya con el nuevo sello Barcelona Sustainable Catalunya. / Foto: Carlos Baglietto

El nombre Barcelona Sustainable Catalunya tampoco es casual. La denominación incorpora Barcelona como marca territorial reconocida internacionalmente y vinculada a iniciativas como el programa Barcelona + Sostenible. La ciudad actúa también como capital del país vitivinícola catalán y como plataforma para reforzar la proyección exterior de los vinos. La DO Catalunya ampara aproximadamente el 50% de la producción catalana de vino tranquilo. Con esta distinción, quiere preservar el territorio vitivinícola, impulsar un modelo de desarrollo sostenible y ofrecer más garantías a los consumidores. El mensaje es claro: en el mundo del vino, la sostenibilidad ya no puede ser solo una promesa; se tiene que poder medir, demostrar y mantener.