La receta de hoy la harás. Pero no solo eso, la repetirás. Y muchas veces. ¿Y por qué estoy tan seguro? porque tiene todo lo que se espera de la cocina: es económica, saludable, poco esfuerzo, no hay que ensuciar casi y el resultado te hará sentir bien. Y lo mejor de todo es su sabor. De las formas más recomendables de consumir pollo. Cuando la pruebes lo entenderás todo.
Solo espero haberte convencido. Y si no lo he hecho, puedes probar estas alternativas: Pollo guisado con champiñones, Pollo a la manresaneta o Pollo con salsa de almendras y chocolate.
¡Vamos!
- 500 g de tiras de lomo de pollo
- 2 cucharadas de salsa teriyaki
- 2 cucharadas de vinagre de Módena
- 4 cucharadas de miel
- 4 cucharadas de agua
- 4 o 5 dientes de ajo picados
- Harina
- Sal en escamas
- Aceite de oliva virgen extra
- Perejil y menta fresca
Corta en 3 o 4 tiras una pechuga de pollo. Te deben quedar unos lomos gruesos.
Pica el ajo.
Y prepara el resto de ingredientes.
Sazona el pollo con sal y pimienta por ambos lados.
Enharina el pollo.
Ponlo a tostar en una sartén con un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra.
Cuando esté dorado por un lado, dale la vuelta.
Haz espacio en el centro e incorpora el ajo.
Cuando el ajo coja un poco de color, ya podrás añadir el resto de ingredientes.
La salsa teriyaki. Si no tienes, puedes poner salsa de soja.
El vinagre.
La miel y el agua.
Mezcla bien todos los elementos y dale la vuelta al pollo, que se impregne bien de la salsa. Notarás que la salsa coge cuerpo. Un minutito y ya lo tendrás.
Ya puedes servir el pollo y cubrirlo bien con esta salsa bien intensa.
Finalmente, espolvorea un poco de perejil y menta picados.
Puedes acompañar el pollo con unas patatas fritas. ¡Buen provecho!
