Del vídeo perfecto a una comida deplorable: manual para escoger un buen restaurante

Un día decidí estudiar periodismo. A menudo nos preguntaban a través de qué fuentes nos informábamos. Para sorpresa de nadie, la mayoría decía que usaba las redes sociales como medio de información. Una tendencia que ha ido a más, hasta el punto de que dejamos en manos del algoritmo (y ahora también de la inteligencia artificial) decisiones aparentemente sencillas como a qué restaurante ir a comer.

La importancia de comer bien

Escoger restaurante no es una decisión banal. Hay gente para quien comer es simplemente un acto para satisfacer el hambre. Pero para muchos otros, como yo, comer es importantísimo. El lugar, la ocasión, la compañía, el plato, la bebida… Todo ello forma parte de un ritual para afrontar la tarde de buen humor o para amargarte el mediodía y acabar rebotado. Cada uno es responsable de la alimentación que sigue en casa, pero cuando comes fuera, la responsabilidad de lo que te sirven recae en el restaurante, aunque seas tú quien elija. Las últimas semanas me he encontrado con establecimientos que venden gato por liebre, y eso me ha reafirmado la importancia de saber a través de qué canales informarse antes de escoger dónde comer.

La diferencia entre el artículo de un periodista y un vídeo o una foto en Instagram es la garantía profesional

Bar bodega GOL / Foto: Carlos Baglietto
La parroquia disfrutando de una comida en un bar de toda la vida. / Foto: Carlos Baglietto

Cada vez es más habitual ver gente que, con unos cuantos seguidores y un poco de desparpajo, se convierte, de la noche a la mañana, en una autoridad gastronómica. Un vídeo de treinta segundos, cuatro frases con gancho y una puntuación improvisada parecen suficientes para decidir si un restaurante es lo bastante bueno. La diferencia entre el artículo de un periodista y un vídeo o una foto en Instagram es la garantía profesional. Detrás de una reseña, sea en un medio nacional o en un semanario local, siempre habrá un profesional que ha visitado el restaurante y ha escrito con criterio. Un criterio con el que se puede estar más o menos de acuerdo; pero hay una experiencia que acredita la opinión del artículo.

El periodismo gastronómico va más allá de evaluar croquetas y afirmar que un local es "Mi nuevo favorito en Barcelona" mientras suena la canción de moda de fondo. Hacer periodismo implica conocer platos, recetas y productos, el contexto cultural de una cocina, entender la situación del local, saber si un plato está bien hecho independientemente de si te gusta o no y contrastar todo aquello que la gente te explica. Construir una opinión honesta (porque en el periodismo la objetividad es una utopía, especialmente cuando se escribe sobre restaurantes) implica independencia y criterio propio.

Ser honesto, en un restaurante, es el primer valor que hay que tener para hacer las cosas bien

En las redes sociales, en cambio, el tema es más delicado. La imagen y la expectativa que se vende de algunos establecimientos a veces no coincide con la realidad. Y lo digo por experiencia. Un plato bonito puede estar elaborado con productos de plástico. De hecho, es exactamente lo que se hace en publicidad. En las redes, el objetivo es convencer al algoritmo; las visitas y los seguidores se consiguen creando impacto con platos que entran por los ojos, y esto a menudo pasa por no tener en cuenta la calidad de los productos. No pretenden dar herramientas al usuario, sino captar clientes a cualquier precio.

Prescriptores de confianza

Visitar un restaurante en función de una reseña no te asegura una experiencia excelente. Pero al menos sabes que no te están tomando el pelo. A menudo, cuantas más fotos, vídeos y anuncios veas de un lugar, menos probable es que comas bien. Gestionar las redes de un restaurante implica dinero, tiempo y personas, tres recursos a menudo escasos en los bares y restaurantes más humildes. Lugares que lo único que quieren es cuidar a los clientes y hacer bien su trabajo. Por lo tanto, si tu prescriptor de confianza te recomienda un lugar del que no habías oído hablar nunca, es probable que lo encuentres lleno de gente, de vida y de buena comida.

El sector de la restauración es difícil, sacrificado y a veces hostil. No es fácil tener o trabajar en un restaurante. Pero los restaurantes, a la vez, son el mejor lugar del mundo. Lo que se consigue a través de la comida no se puede hacer de ninguna otra manera. Si las conversaciones importantes se tienen en la cocina y los días especiales nos reunimos con la familia alrededor de una mesa, debe ser por algo. Por lo tanto, ser honesto, en un restaurante, es el primer valor que hay que tener para hacer las cosas bien.