El queso cottage también puede dar mucho juego en una tortilla de calabacín. Sus pequeños grumos quedan repartidos entre el huevo y la verdura, aportando un sabor suave y una textura tierna sin dominar el plato. Es una combinación fácil de preparar para cenar, con ingredientes que puedes encontrar en el supermercado y sin necesidad de encender el horno. El punto más importante es cocinar primero el calabacín para que pierda parte del agua: así la tortilla cuajará mejor y evitarás que deje líquido en el plato. Con una ensalada y una rebanada de pan, ya tienes la comida resuelta.
Una cena sana, nutritiva y muy interesante para acabar el día
Los ingredientes y el truco para que el calabacín no deje agua
Para hacer una tortilla para dos o tres personas necesitas cuatro huevos, un calabacín mediano, 150 gramos de queso cottage, media cebolla pequeña, aceite de oliva, sal y pimienta negra. La cebolla es opcional, pero aporta un punto dulce que combina con el queso. También puedes incorporar perejil picado o un poco de cebollino. Prepara una sartén antiadherente de unos veinte centímetros para que la tortilla tenga grosor y sea fácil de girar.
Lava el calabacín, retira las puntas y córtalo en dados pequeños o en láminas finas. No hace falta pelarlo. Pica la cebolla y ponla en la sartén con un chorro de aceite. Cocínala a fuego medio bajo hasta que empiece a ablandarse y añade el calabacín. Remueve de vez en cuando y deja que la verdura se cueza destapada, para que el vapor pueda salir y el agua se vaya evaporando.
Cuando el calabacín esté tierno y no haya líquido acumulado en el fondo, retíralo del fuego y déjalo templar. Si todavía está demasiado húmedo, ponlo unos minutos en un colador. Haz lo mismo con el cottage si el recipiente contiene suero abundante: interesa incorporar el queso, sin añadir líquido innecesario. Esta preparación previa facilita que la mezcla tenga consistencia y que la tortilla mantenga la forma cuando la sirvas.
Cómo incorporar el cottage y cuajar la tortilla
Rompe los huevos en un bol y bátelos hasta que las claras y las yemas queden integradas, sin necesidad de hacer mucha espuma. Incorpora el calabacín templado, la cebolla y el cottage escurrido. Añade pimienta y ajusta la sal con prudencia, porque el queso ya puede aportarla. Mézclalo suavemente con un tenedor. Puedes conservar los grumos del cottage: no hace falta triturarlo ni conseguir una masa completamente lisa antes de pasarla al fuego.
Limpia la sartén si han quedado restos pegados, añade unas gotas de aceite y caliéntala a fuego medio bajo. Vierte la mezcla y reparte bien la verdura. Deja que la base cuaje sin remover constantemente. Cuando los bordes estén firmes, gira la tortilla con la ayuda de un plato y cuece el otro lado. Ajusta el fuego para que se haga por dentro sin quemarse por fuera y comprueba que el huevo quede cuajado.
Déjala reposar un par de minutos antes de cortarla. Sírvela con tomate aliñado o unas hojas verdes y añade las hierbas frescas al final. El resultado es una tortilla suave, tierna y con pequeños trozos de queso en cada corte.
