Poner una cuchara de madera atravesada sobre la olla mientras hierve la pasta es uno de esos trucos de cocina que pasan de generación en generación y que, a primera vista, parecen casi supersticiosos. En realidad, hay una explicación física detrás, ya que la madera puede ayudar temporalmente a frenar la subida de la espuma y evitar que el agua desborde. Ahora bien, no es una solución infalible ni sustituye algo tan básico como controlar la temperatura. Funciona sobre todo durante los primeros momentos de ebullición, cuando el almidón que libera la pasta transforma el agua en una mezcla mucho más propensa a formar espuma.
Un truco sencillo que permite evitar una de las situaciones que más molestan a la hora de cocinar
La madera rompe las burbujas antes de que salgan de la olla
Cuando la pasta entra en contacto con el agua caliente, parte del almidón pasa al líquido. Este almidón hace que las burbujas generadas por la ebullición sean más estables y tarden más en estallar. Por eso la espuma puede empezar a crecer rápidamente hasta llegar al borde de la olla. Si en ese momento hay una cuchara de madera atravesada encima del recipiente, muchas de estas burbujas tocan la superficie seca y porosa de la madera y se rompen.
También ayuda el hecho de que la madera es un mal conductor del calor. Al principio está considerablemente más fría que el agua hirviendo, de modo que el contacto con las burbujas puede favorecer que pierdan estabilidad. El efecto, sin embargo, disminuye a medida que la cuchara se calienta y se humedece. Por eso el truco suele funcionar mejor durante un tiempo limitado y no garantiza que una olla demasiado llena o con un fuego excesivamente alto no acabe desbordando igualmente.
El mejor truco sigue siendo controlar el fuego
La manera más eficaz de evitar que el agua de la pasta salga de la olla es mucho más sencilla como utilizar un recipiente lo suficientemente grande y reducir un poco la intensidad del fuego cuando el agua recupera la ebullición después de añadir la pasta. No es necesario que el líquido hierva violentamente durante toda la cocción. Una ebullición constante pero moderada es suficiente para mantener la pasta en movimiento y cocinarla correctamente.
También conviene remover durante los primeros minutos, especialmente con espaguetis u otras piezas que tienden a pegarse. Esto distribuye mejor el almidón y evita que la pasta quede adherida al fondo o entre sí. Poner aceite en el agua, en cambio, no es necesario para evitar que se pegue y puede dificultar después que la salsa se adhiera bien a la superficie de la pasta.
La cuchara de madera, por lo tanto, no es magia, pero tampoco es un mito completo. Puede actuar como una pequeña barrera contra la espuma y dar unos segundos de margen cuando la ebullición se intensifica. Sin embargo, si la olla es demasiado pequeña o el fuego es demasiado fuerte, acabará siendo insuficiente. El truco realmente útil es combinarla con un buen tamaño de olla, una temperatura controlada y un poco de atención durante la cocción.
