La anguila forma parte de la cocina del Delta del Ebro y se puede llevar a la mesa de maneras muy diferentes. Una de las más sencillas consiste en servirla ahumada, cortada en dados y acompañada de tomate rallado, ajo y aceite de oliva virgen extra. Es una preparación que se resuelve en unos diez minutos y que permite descubrir su sabor intenso sin encender los fogones. Sobre una tostadita crujiente, la combinación funciona como aperitivo o como entrante para compartir, con el contraste entre la untuosidad del pescado, la frescura del tomate y el punto vivo del ajo.
Una propuesta tradicional que podemos preparar sin gran dificultad
Anguila ahumada, tomate y un aliño muy sencillo
Para preparar esta propuesta se necesitan filetes de anguila ahumada, un tomate maduro, dos dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra molida. La cantidad de anguila se puede adaptar al número de comensales y al tamaño de las tostadas. Si se quiere servir como un pequeño aperitivo, conviene hacer porciones que se puedan comer cómodamente en un par de bocados. De esta manera, cada tostadita mantiene un buen equilibrio entre el pan, el pescado y el aliño.

El primer paso es cortar los filetes en daditos pequeños y reservarlos en un bol. Después, se ralla el tomate y se pican los ajos bien finos. Vale la pena elegir un tomate maduro y gustoso, porque aquí se consume crudo y tiene bastante presencia en el resultado. Si suelta mucha agua, se puede reservar una parte antes de mezclarla con la anguila. Así será más fácil controlar la consistencia y evitar que la preparación quede demasiado líquida.
A continuación, se incorporan el tomate y el ajo al bol del pescado y se mezcla todo con suavidad. Los dos dientes de ajo dan un carácter marcado al aliño, pero se pueden añadir poco a poco para ajustar la intensidad. El objetivo es que acompañen el sabor ahumado de la anguila y que todos los ingredientes se noten en cada bocado. Una vez mezclados, ya se puede empezar a aliñar.
El detalle final para que las tostadas queden en su punto
Un buen chorro de aceite de oliva virgen extra ayuda a ligar el conjunto. Después se añade pimienta negra recién molida y se prueba antes de ponerle sal. Este paso es especialmente práctico cuando se trabaja con un producto ahumado, porque el punto salado puede variar según la elaboración. Siempre es más fácil corregir el aliño al final que intentar compensar un exceso de sal cuando la mezcla ya está acabada.
El pan también tiene un papel importante. Conviene preparar tostaditas lo suficientemente consistentes para aguantar la mezcla, pero fáciles de morder. Se pueden tostar justo antes de servir y dejarlas enfriar un poco para que conserven la textura. La cobertura se pone en el último momento: si las tostadas se montan con demasiada antelación, la humedad del tomate acaba ablandándolo y se pierde una parte del contraste.
Así pues, con pocos ingredientes y una preparación corta se puede servir un aperitivo que deja todo el protagonismo a la anguila ahumada. Solo hay que ajustar el ajo, aliñar con cuidado y llevar las tostaditas a la mesa recién montadas.