Pablo Ojeda, nutricionista: "Nos están engañando con el pistacho"

El pistacho se ha convertido en uno de los ingredientes de moda. Aparece en chocolates, cremas, bollería, helados, postres y todo tipo de productos que aprovechan su imagen saludable para resultar más atractivos. Pero el nutricionista Pablo Ojeda alerta de que aquí hay una trampa importante: el problema no es el pistacho, sino todo aquello que lo acompaña. Que un producto lleve pistacho no significa automáticamente que sea saludable, especialmente cuando está cargado de azúcar, grasas y calorías.

Llevar pistacho no hace que todo sea sano

El pistacho es saludable, pero no arregla cualquier producto

El pistacho, por sí mismo, tiene buenas propiedades nutricionales. Es un fruto seco que aporta grasas insaturadas, proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Incorporado dentro de una alimentación equilibrada puede ser una opción interesante. El problema aparece cuando esta buena reputación se utiliza para dar una apariencia saludable a productos que, en realidad, siguen siendo muy calóricos o poco recomendables para el consumo habitual.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Ojeda lo explica con una idea muy sencilla: hay que mirar dónde ponemos el pistacho. Si se añade a un chocolate con mucho azúcar, a una crema muy grasosa o a una pieza de bollería, ese alimento no deja de ser calórico porque haya una pequeña cantidad de fruto seco. El riesgo es que el consumidor perciba esa opción como más sana solo porque en el envase aparece destacada la palabra "pistacho".

Además, en muchos de estos productos la cantidad real de pistacho es muy pequeña. Por eso, uno de los trucos más útiles es revisar la lista de ingredientes. Estos aparecen ordenados de más a menos cantidad. Si el pistacho sale muy abajo, significa que su presencia es baja respecto a otros componentes como azúcar, harinas refinadas, aceites o grasas.

La clave es leer la etiqueta y no quedarse con el reclamo

El problema, por lo tanto, no es demonizar el pistacho, sino evitar que su prestigio nutricional sirva como reclamo comercial. Un alimento puede contener un ingrediente saludable y seguir teniendo un perfil nutricional poco interesante. Lo que importa es la composición global del producto y no solo aquel elemento que la marca decide destacar en la parte frontal.

Esta misma lógica se puede aplicar a muchos otros alimentos. Añadir semillas, frutos secos, avena o fruta no convierte automáticamente una elaboración muy procesada en una opción saludable. Si la mayor parte del producto está formada por azúcar, harinas refinadas o grasas de baja calidad, el hecho de incluir una pequeña proporción de pistacho no cambia mucho la situación.

Por eso, Ojeda recomienda fijarse siempre en el orden de los ingredientes y en la cantidad real de pistacho. Si aparece entre los primeros ingredientes, su presencia será significativa. Si queda casi al final, probablemente solo se ha utilizado como reclamo. El pistacho es un alimento con buenas propiedades, pero no tiene la capacidad de transformar cualquier producto en una elección saludable.