La baklava es uno de los postres más emblemáticos de la tradición oriental, reconocible por su combinación de capas crujientes de pasta filo, frutos secos y un dulzor intenso que suele venir marcado por la miel o los siropes clásicos. Sin embargo, los chefs Sergio Torres y Javier Torres han decidido reinterpretar este icono desde una perspectiva completamente distinta, alejándose de los códigos habituales para construir una versión más contemporánea y equilibrada.

La clave de darle un giro a uno de los postres más tradicionales del mundo

Un cambio radical en el sabor

Y es que el primer gran giro está en el ingrediente principal. Frente al uso tradicional del pistacho, los hermanos Torres apuestan por la avellana, un fruto seco con un perfil más tostado y profundo que transforma por completo la base del postre. Este cambio no solo altera el sabor, sino también la sensación en boca, aportando mayor intensidad sin necesidad de recurrir a un dulzor excesivo.

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Baklava de avellanas con chocolate, naranja y sin azúcar ( 8 RACIONES ) Ingredientes 🌰 550 g de avellanas 🍫 120 g de chocolate amargo 🍫 1 cucharada de cacao en polvo 🍯 100 g de sirope de agave 🌿 1 vaina de vainilla 🥐 1 paquete de pasta filo 🧈 130 g de mantequilla 💧 50 ml de agua 🍊 2 naranjas 🍊 60 ml de licor de naranja 🧂 Sal Elaboración Machacar las avellanas en un mortero con una pizca de sal hasta obtener una textura gruesa. Añadir el chocolate y machacar hasta conseguir pequeñas virutas. Incorporar el cacao en polvo, las semillas de la vainilla, la ralladura de naranja y una cucharada generosa de sirope de agave. Mezclar bien hasta integrar. Derretir la mantequilla. Cortar la pasta filo con la forma del molde elegido. Colocar una primera capa de pasta filo, pincelar con mantequilla y repetir el proceso 3 veces. Añadir una capa generosa de relleno, verter un poco de mantequilla por encima y repetir el proceso hasta formar varias capas (unas 4 veces). Finalizar con 5–6 capas de pasta filo bien pinceladas con mantequilla. Introducir el baklava en el congelador para que compacte. Precalentar el horno a 180 ºC. En un cazo, preparar un almíbar con el agua, el sirope de agave, la vainilla y el zumo de naranja. Cocinar hasta que tenga una textura ligeramente densa. Cortar el baklava en las porciones deseadas, verter la mitad del almíbar y hornear durante 30 minutos o hasta que esté bien dorado. Retirar, dejar enfriar y empapar con el resto del almíbar. Dejar reposar en nevera durante 2 horas para que quede perfecto. Servir al gusto.

♬ so original - Hermanos Torres

La realidad es que esta decisión se complementa con la incorporación de chocolate amargo, que introduce un contraste fundamental. Lejos de buscar un resultado empalagoso, los chefs construyen una baklava donde el equilibrio es la clave. El chocolate aporta amargor, estructura y una complejidad que eleva el conjunto, alejándolo de la versión más clásica y acercándolo a un perfil más gastronómico.

Menos azúcar, pero con más matices

De este modo, otro de los aspectos que define esta reinterpretación es la reducción del dulzor. En lugar de utilizar azúcar refinado, la receta se apoya en alternativas como el sirope de agave, lo que permite controlar mejor la intensidad y conseguir un resultado más ligero. No se trata de eliminar el dulzor, sino de integrarlo de forma más sutil.

Y es que aquí entra en juego la naranja, un elemento que aporta frescura y un toque cítrico que rompe con la densidad habitual de la baklava. Su presencia no es decorativa, sino estructural, ya que ayuda a equilibrar el conjunto y a limpiar el paladar en cada bocado. Además, otros matices como la vainilla o el licor de naranja refuerzan esa sensación de ser un postre complejo, donde cada capa aporta algo distinto. La combinación de estos ingredientes construye una experiencia más rica y menos previsible.

La realidad es que los hermanos Torres no buscan replicar la baklava tradicional, sino reinterpretarla desde una lógica actual. Mantienen la esencia en la textura crujiente de la pasta filo, pero transforman completamente el perfil gustativo. Así pues, esta versión se sitúa a medio camino entre la tradición y la innovación. Un postre que respeta su origen, pero que se adapta a un paladar moderno que busca menos azúcar, más equilibrio y una mayor profundidad de sabores.