La merienda ideal para el verano son estos fartons con horchata que te darán alegría y frescor

Cuando llega el calor, cuesta encontrar una merienda que sea dulce, ligera y refrescante al mismo tiempo. Los fartons con horchata cumplen todas estas condiciones y forman una combinación que difícilmente falla. Estos brioches alargados, tiernos y ligeramente dulces están pensados precisamente para mojarlos dentro de un vaso bien frío de horchata. Prepararlos en casa permite conseguir una masa esponjosa, un glaseado fino y aquella textura absorbente que hace que cada bocado quede impregnado del sabor de la chufa.

Unos buenos fartons con horchata son la mejor solución para el calor

Una masa tierna que necesita tiempo y paciencia

Para preparar aproximadamente doce fartons necesitarás 500 gramos de harina de fuerza, 80 gramos de azúcar, dos huevos, 25 gramos de levadura fresca, 100 mililitros de agua tibia, 50 mililitros de leche, 80 mililitros de aceite de girasol y 5 gramos de sal. El aceite de girasol ayuda a obtener un resultado más suave y neutro que el aceite de oliva, de manera que no tapa el sabor dulce de la masa ni el de la horchata.

Empieza disolviendo la levadura fresca dentro del agua tibia. El agua no debe estar demasiado caliente, porque podría estropear la levadura. En un bol grande, mezcla la harina con el azúcar y la sal. Añade los huevos, la leche, el agua con la levadura y, finalmente, el aceite. Amásalo todo durante unos diez minutos, hasta que la masa quede lisa, elástica y un poco pegajosa. No conviene añadir demasiada harina, ya que los fartons podrían quedar secos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Forma una bola, tapa el bol con un trapo y deja reposar la masa en un lugar templado hasta que doble el volumen. Según la temperatura de la cocina, este proceso puede durar entre una hora y una hora y media. Cuando haya fermentado, divídela en doce porciones similares. Estira cada trozo con las manos hasta formar piezas alargadas y finas, de unos veinte centímetros. Coloca los fartons sobre una bandeja cubierta con papel de horno, dejando un poco de espacio entre ellos. Tápalos de nuevo y déjalos reposar unos 30 o 40 minutos. Durante esta segunda fermentación ganarán volumen y conseguirán la textura esponjosa que necesitan para absorber bien la horchata.

El glaseado es lo que da el toque final

Calienta el horno a 180 grados y cuece los fartons durante unos 10 o 12 minutos. Deben quedar ligeramente dorados, pero no demasiado tostados. Mientras se enfrían un poco, prepara el glaseado mezclando 150 gramos de azúcar glas con 30 o 40 mililitros de agua caliente. Añade el agua gradualmente hasta obtener una crema blanca, fluida y sin grumos.

Pinta la superficie de los fartons con el glaseado y deja que se seque. Sírvelos con la horchata muy fría y remójalos sin prisas. Así pues, esta merienda convierte una tarde calurosa en un pequeño momento de felicidad: fartons tiernos, glaseado dulce y horchata fresca en una combinación sencilla, tradicional y absolutamente irresistible.