Cargando...

En un momento en el que parece existir un suplemento para cada necesidad, ya sea dormir mejor, recuperar energía, cuidar las articulaciones o combatir la inflamación, resulta fácil pasar por alto que algunos de los ingredientes más interesantes no se encuentran en una cápsula, sino en la cocina. Uno de ellos lleva siglos utilizándose tanto para dar sabor a los platos como para aliviar diferentes molestias y, aunque ahora ha regresado convertido en protagonista de infusiones, batidos y pequeños shots, sus propiedades no son precisamente un descubrimiento de las redes sociales. Su aspecto discreto (también podemos decir poco atractivo) tampoco permite adivinar todo lo que esconde. Tiene un aroma fresco, un sabor intenso y ligeramente picante y una composición que ha despertado el interés de numerosos investigadores por su posible acción antioxidante y antiinflamatoria. Puede que ya lo hayas adivinado. Nos referimos al jengibre, una raíz que puede ser una buena aliada dentro de una dieta equilibrada, siempre que se utilice correctamente y sin atribuirle poderes que no tiene.

Ayuda de verdad

Sus beneficios cuentan con cierto respaldo científico, aunque esto no quiere decir que estemos ante una medicina universal o un sustituto de los tratamientos indicados por un profesional. La clave está en saber qué puede hacer realmente por nosotros, que es mucho y variado. Buena parte de las propiedades del jengibre se atribuyen a los gingeroles, responsables también de ese sabor fresco, intenso y ligeramente picante que lo hace tan reconocible. Cuando el jengibre se seca o se somete a determinadas temperaturas, algunos de estos compuestos se transforman en shogaoles, otras sustancias estudiadas por su actividad antioxidante y antiinflamatoria. Diferentes investigaciones han relacionado el consumo de jengibre con una reducción de algunos marcadores de inflamación, aunque los resultados varían según las cantidades empleadas, la duración del consumo y el estado de salud de cada persona.

No existe ninguna razón para tomarlo obligatoriamente en ayunas. Sus posibles beneficios no desaparecen por incorporarlo a una comida ni aumentan de manera automática por beberlo nada más levantarse

La inflamación no es el único motivo por el que merece la pena hacerle un hueco en la cocina. Uno de los usos del jengibre con mayor tradición y respaldo es el alivio de determinados tipos de náuseas. La Agencia Europea de Medicamentos reconoce su empleo para prevenir las náuseas y los vómitos asociados al mareo durante los viajes y también en las típicas náuseas de los primeros meses de embarazo. El jengibre también se ha estudiado por su posible efecto sobre el dolor menstrual y las molestias articulares. Los resultados son prometedores en algunos casos, pero todavía queda mucho trabajo por hacer.

Infusión de jengibre. / Foto: Unsplash

Fresco, seco o en infusión

Una de las ventajas del jengibre es que puede incorporarse a la dieta de muchas maneras. La raíz fresca tiene un aroma cítrico y un sabor más vivo. Basta con pelarla ligeramente y rallar una pequeña cantidad sobre una crema de calabaza, zanahoria o calabacín para darle un toque diferente y añadir un buen puñado de beneficios. También combina bien con legumbres, arroces, pescado, pollo, verduras salteadas y aliños preparados con aceite de oliva y limón. El jengibre en polvo resulta más concentrado y ofrece un sabor algo diferente. Puede añadirse a curris, guisos, bizcochos, galletas, yogures o gachas de avena. Conviene empezar con poca cantidad, ya que abusar de él puede dominar por completo el plato. La infusión es probablemente la forma más popular de tomarlo. Se prepara dejando reposar unas rodajas de jengibre fresco en agua caliente durante varios minutos. Puede añadirse limón, canela o una pequeña cantidad de miel, pero ninguno de estos ingredientes es necesario para activar sus propiedades.

Usar un poco para cocinar no es lo mismo que ingerir diariamente cápsulas o preparados muy concentrados

Las redes sociales han convertido los chupitos de jengibre en una especie de ritual imprescindible para empezar bien el día. Sin embargo, no existe ninguna razón para tomarlo obligatoriamente en ayunas. Sus posibles beneficios no desaparecen por incorporarlo a una comida ni aumentan de manera automática por beberlo nada más levantarse. Otro error habitual consiste en afirmar que "desinflama la barriga". El jengibre puede ayudar a algunas personas con ciertas molestias digestivas, pero no elimina la grasa abdominal ni provoca una pérdida de peso localizada. Una cosa es aliviar temporalmente la sensación de pesadez y otra muy distinta reducir el tejido graso.

En su justa medida

En la cocina, el jengibre suele utilizarse en pequeñas cantidades y generalmente se tolera bien. El problema puede aparecer al consumirlo en grandes dosis o recurrir a extractos y suplementos concentrados pensando que así sus efectos serán mayores. Tomar demasiado puede provocar ardor, malestar abdominal, diarrea e irritación de la boca o la garganta. Además, los complementos pueden interactuar con determinados medicamentos, por lo que no deberían consumirse alegremente solo porque se vendan como productos naturales. Las personas que siguen un tratamiento farmacológico, tienen problemas de coagulación, van a someterse a una operación o padecen alguna enfermedad digestiva deberían consultar antes de tomar suplementos de jengibre. Usar un poco para cocinar no es lo mismo que ingerir diariamente cápsulas o preparados muy concentrados.