Asar calabaza en freidora de aire: el truco para que quede tierna por dentro y dorada por fuera

La calabaza asada tiene ese punto dulce que funciona tanto junto a una carne como dentro de una ensalada tibia. Pero conseguir que quede tierna sin acabar deshecha, y dorada sin resecarse, pide controlar el corte y la cocción. La freidora de aire permite prepararla con una receta sencilla: bastoncitos de tamaño similar, los condimentos que más te gusten y dos cucharadas de aceite de oliva para aliñar el conjunto. Después, el truco es cocerla a 180 grados y revisarla cada seis minutos.

Una receta que te puede ayudar a cenar mejor y más a gusto

El corte y el espacio dentro de la cesta

Comienza pelando la calabaza y retirando las semillas y los filamentos interiores. Corta la pulpa en bastoncitos de grosor similar, procurando que no sean excesivamente finos. Si mezclas piezas muy finas con otras gruesas, será difícil encontrar un punto que funcione para todas: algunas ya estarán demasiado hechas cuando las otras todavía ofrezcan resistencia. Dedicar un poco de atención a este paso facilita mucho el resto de la preparación.

Pon los bastoncillos en un bol y añade las dos cucharadas de aceite de oliva. Esta cantidad es para el conjunto de la calabaza que prepararás, aunque luego la tengas que repartir en varias cocciones. Incorpora sal, pimienta y los condimentos que prefieras. El pimentón, el comino o el ajo en polvo son opciones para darle un perfil más intenso; con tomillo o romero conseguirás un acompañamiento aromático.

Remuévelo bien para que el aceite y los condimentos queden repartidos y distribuye la calabaza en la cesta en una sola capa, sin amontonarla. Si no cabe, prepárala en varias tandas. El espacio permite que el aire caliente llegue mejor a la superficie de los bastoncillos.

Seis minutos, remover y comprobar el punto

Programa la freidora a 180 grados durante seis minutos. Cuando acabe este primer intervalo, abre la cesta y gira los bastoncillos con unas pinzas o sacúdela con suavidad. Vuelve a programar seis minutos más y comprueba cómo evolucionan. Estos intervalos sirven para controlar la cocción: no significa que cualquier calabaza esté lista en solo seis minutos. El tiempo total dependerá del grosor de las piezas, de la cantidad y del aparato.

Para saber si ya está hecha, pincha uno de los bastoncillos más gruesos con un tenedor. Debería entrar con facilidad, mientras la superficie presenta zonas doradas. Si todavía está dura, continúa la cocción y revísala de nuevo. Cuando esté cerca del punto deseado, acorta los intervalos para evitar pasarte. Manipúlala con cuidado, porque a medida que se ablanda se vuelve más delicada y se puede romper fácilmente cuando la remueves.

Sírvela recién hecha, como guarnición o con una salsa de yogur con limón. También puedes combinarla con garbanzos, queso feta o unas hojas verdes para convertirla en un plato más completo. El contraste entre el interior tierno y los bordes asados es lo que le da gracia a esta preparación tan sencilla.