Si la palabra dieta asusta, acompañada de ayuno, podría ser el título de una película de terror. O, al menos, así lo veía yo hasta que empecé a investigar un poco de qué iba esta nueva moda a la que todos se apuntaban y tan buenos resultados les daba. Hay que empezar dejando claro que no hay una única forma de llevar a cabo el ayuno intermitente. Esta consiste en alternar periodos en los que sí está permitido comer, con otros en los que no. El tiempo que dura cada uno de estos bloques depende de muchos factores, por lo que se trata de una dieta que se puede personalizar 100%.

Tu fórmula ideal

Cuando hablamos de ayuno intermitente se suele acompañar de unos números, por ejemplo 8/16. Con esto se expresa la cantidad de horas en las que se debe ayunar. En este caso estaría permitido comer durante ocho horas y no en 16. Para muchos expertos, esta es la proporción en la que más beneficios se logran, aunque requiere saltarse una comida de nuestra dieta tradicional y, por lo tanto, es la más dura.

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No hay una única forma de llevar a cabo el ayuno intermitente / Foto: Pixabay

Así, puedes elegir entre un desayuno fuerte si eres muy activo por la mañana y terminar el día con una cena ligera muy temprano o esperar hasta la hora del almuerzo para realizar tu primera comida. En definitiva, te puedes organizar como quieras, pero debes estar 16 horas sin alimentos sólidos. Tan solo las bebidas están permitidas. Eso sí, te puedes apoyar en infusiones, que serán tus mejores aliadas.

Por eso, para empezar, se considera más apropiado la regla del 12/12. Así, con una cena temprana (podemos poner a las 8) a las 8 de la mañana ya habrás cumplido el plazo y podrás disfrutar de tu desayuno habitual. Una vez 'superado' este nivel iniciación, se puede ir ampliando el periodo de ayuno hasta lograr el equilibrio en el que te sientas más a gusto.

Cómo hacerlo fácil

El principal error es centrarse mucho en las horas de ayuno y no en las que sí debemos comer. En mi caso me dediqué a sumar minutos de ayuno y no a contar las calorías que me metía entre pecho y espalda cuando el reloj me decía que podía empezar a comer. Por eso, el mejor consejo que te pueden dar es el de planificar. Pero todo, no solo las horas que no vas a comer, también las que sí. Apunta tanto el horario como el qué vas a comer. Con esto no solo te aseguras de no sumar demasiadas calorías, también de que estás ingiriendo los nutrientes necesarios.

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No se trata de algo temporal o de un reto que hay que cumplir / Foto: Pixabay

Así, cuando toque comer o cenar, el plato debe ser lo más equilibrado posible, debiendo prestar especial atención a que contenga un poco de todo, desde vegetales a proteínas o hidratos. Otro consejo es que no hay que obsesionarse y ser flexible. No se trata de algo temporal o de un reto que hay que cumplir, más bien hablamos de una forma de vida que adoptamos de forma consciente. Por eso hay que estar convencido, pero también asimilar que no siempre será todo ideal. Ser estricto solo te creará conflictos internos, lo que lleva a frustración y a un abandono.

Los beneficios del ayuno intermitente

Ahora que hemos hablado del aspecto negativo y la parte dura, vamos a repasar los principales beneficios del ayuno intermitente. Empezamos con la pérdida de peso. Algo que está directamente ligado al hecho de que cuidamos más nuestra dieta. Después añadimos lo mucho que mejoran las digestiones y el salto cualitativo que protagoniza nuestra flora intestinal o microbiota.

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El mejor consejo que te pueden dar es el de planificar y apuntar el horario / Foto: Pixabay

Tras unas semanas de dieta, también mejorará nuestro sistema inmune y nuestro bienestar emocional. Al contrario de lo que se pueda creer, son muchísimos los que afirman que disminuyen los niveles de ansiedad. ¿Te apuntas?