La gastronomía es el conocimiento de todo lo que tiene que ver con la cocina: restaurantes, chefs y estrellas Michelin, pero también nutrición, salud y menús caseros. Es interesante saber quién es el mejor cocinero del mundo y cuántos platos tiene el menú degustación más caro de Barcelona, pero, aunque menos glamuroso, es más importante saber cómo comer bien para vivir más y mejor. Y a esto es precisamente a lo que se dedica la Fundació Alícia, una entidad con más de 20 años de historia que tiene por objetivo conseguir que el conjunto de la sociedad coma mejor basándose en la ciencia. Para conseguirlo, diferentes profesionales hacen divulgación a través de las redes, su página web o en jornadas como la organizada la semana pasada por la Acadèmia Catalana de Gastronomia i Nutrició (ACGN), durante la cual Alícia dio algunas claves sobre alimentación, salud y longevidad.
10 mitos sobre alimentación
La ACGN organiza cada año diversas jornadas para dar a conocer restaurantes, profesionales y entidades que trabajan para mantener la excelencia de la gastronomía catalana. Personas y lugares conocidos, pero también entidades que trabajan lejos del foco mediático desde hace mucho tiempo y que desarrollan tareas importantísimas para el bien común. Es el caso de la Fundació Alícia, entidad dirigida por Toni Massanés, periodista y académico de la ACGN. Ubicada en el Món Sant Benet, en Sant Fruitós de Bages, Alícia fue el primer laboratorio del mundo dedicado a la investigación culinaria para que la gente coma mejor. Un modelo pionero de éxito que ha abierto camino durante más de dos décadas en el mundo de la cocina y de la salud. La jornada se centró en desmentir algunos mitos recurrentes sobre alimentación, salud y longevidad. ¿Es necesario que todos los alimentos lleven un extra de proteína? ¿Es bueno tomar suplementos nutricionales sin prescripción médica? ¿Cómo debemos cuidar la microbiota? Para resolver estas y otras cuestiones, la neurologopeda Ivonne Gual y la nutricionista Alba Coll, de la Fundació Alícia, desmienten 10 mitos sobre alimentación.

Los patrones de la dieta mediterránea se asocian a una reducción de la mortalidad de hasta el 24%, lo que supone entre un año y medio y tres años más de vida
- Proteína: La dosis recomendada es entre 0,8 y 1 g por kilo de peso y día. Es decir, que una persona de 70 kg debería ingerir entre 58 g y 70 g de proteína al día. Lo importante es saber de dónde la sacamos y cuándo la comemos. Son muchos los productos que de forma natural contienen proteína; no es necesario buscar alimentos enriquecidos artificialmente si el médico no nos lo ha recomendado.
- Picos de azúcar: Lo ideal es mantener los niveles de azúcar lo más estables posible, sin picos. Sin embargo, es normal tener subidas de azúcar después de las comidas. Ahora bien, no es necesario preocuparse en exceso si se consumen alimentos del patrón mediterráneo y no se tiene diabetes.
- Microbiota: Tenemos en muchas partes del cuerpo, especialmente en el intestino. A partir de los 60 años se pierde diversidad de microbiota, y la diversidad es positiva. Por lo tanto, conviene comer vegetales y legumbres variados, así como alimentos fermentados.
- Omega-3: Con dos raciones de pescado azul a la semana, una de las principales fuentes de omega-3, es suficiente para mantener unos niveles saludables. La dosis recomendada es de 250-500 mg al día; y solo una sardina puede contener hasta 1800 mg.
- Creatina: Tiene beneficios en el rendimiento deportivo y la función cognitiva. Algunos profesionales de la salud pueden recomendarla a personas que necesiten reforzar la masa muscular. Hay evidencia de su eficacia, pero se trata todavía de una evidencia pequeña.
- Magnesio: Conviene ingerir 350 mg al día. Una dieta alta en procesados y baja en alimentos frescos puede llevar a un déficit de magnesio. Ahora bien, con una dieta equilibrada se deberían obtener niveles saludables de magnesio, sin necesidad de suplementos si el médico no lo prescribe.
- Ayuno intermitente: Sirve para que el sistema limpie de forma natural el intestino. Hay de varios tipos, pero el más asequible y recomendable, en caso de querer hacer ayuno intermitente, es el reposo de 12 h. Hacerlo de más horas puede traer consecuencias negativas si no se hace de forma correcta y sostenida.
- Sueño y descanso: Dormir siete horas presenta las probabilidades de envejecimiento saludable más altas. Dormir menos de cinco o más de nueve se asocia a una edad biológica acelerada.
- La mejor dieta: No se trata de nutrientes o alimentos mágicos, sino de patrones alimentarios. Los patrones de la dieta mediterránea se asocian a una reducción de la mortalidad de hasta el 24%, lo que supone entre un año y medio y tres años más de vida.
- Socialización y cocina: Finalmente, el acto de cocinar y comer en comunidad es un factor de protección contra el deterioro cognitivo y la demencia. Necesitamos estimulación cognitiva, y las personas que cocinan deben estar atentas a que no se queme lo que están preparando, a no cortarse, a vigilar que todo quede lo suficientemente salado...
La mejor manera de tomar buenas decisiones es a través del conocimiento. Por eso Gual y Coll insisten en que lo mejor que podemos hacer contra el deterioro cognitivo es tener una buena alimentación, hacer ejercicio, entrenar el cerebro y socializar. Porque la ciencia y una dieta saludable pueden alargar y salvar vidas.