La Seguridad Social está abonando más de 8.000 euros al año a miles de personas adultas en España que cumplen una serie de condiciones muy concretas. Se trata del Ingreso Mínimo Vital, una prestación que sigue ganando peso dentro del sistema de protección social y que en 2026 ha dado un salto importante en cuantía, beneficiando especialmente a hogares con ingresos muy bajos.
Y es que, aunque todavía hay mucha gente que desconoce su alcance real, el IMV no es una ayuda puntual ni excepcional. Es un ingreso garantizado que se cobra mes a mes y que, en términos anuales, puede superar claramente los 8.000 euros incluso en el caso de una sola persona adulta sin hijos a cargo.
Qué es el Ingreso Mínimo Vital y a quién va dirigido
El Ingreso Mínimo Vital es una prestación no contributiva, lo que significa que no es necesario haber cotizado previamente para acceder a ella. Su objetivo es asegurar un nivel mínimo de ingresos a personas y familias en situación de vulnerabilidad económica y combatir la pobreza severa. Fue creado en 2020 y desde entonces se revisa cada año. Está dirigido a personas solas o a unidades de convivencia cuyos ingresos no alcanzan el umbral que marca la Seguridad Social.
En la práctica, el IMV funciona como un complemento. Si una persona o familia no llega a la cantidad establecida, la Seguridad Social cubre la diferencia hasta alcanzar ese mínimo garantizado.
La subida del IMV en 2026: más de 8.800 euros al año
En 2026, el Ingreso Mínimo Vital ha experimentado una subida del 11,4%. Con esta actualización, una persona adulta que vive sola puede llegar a percibir 8.803,20 euros anuales, lo que supone más de 730 euros al mes. La cuantía aumenta progresivamente en función del número de personas que formen la unidad de convivencia, por lo que en hogares con hijos o varios adultos el importe final puede ser sensiblemente mayor.
Para acceder al IMV es imprescindible cumplir varios requisitos clave como tener entre 23 y 65 años, residir legalmente en España desde hace al menos un año, no superar los límites de ingresos y patrimonio establecidos y acreditar correctamente la unidad de convivencia. Para muchos hogares el IMV se ha convertido en un ingreso que marca la diferencia entre llegar o no a fin de mes. Así pues, si se cumplen las condiciones, la Seguridad Social está pagando más de 8.000 euros al año.
