Por segundo día consecutivo, el servicio de Rodalies, Regional y Media distancia en Catalunya se quedó en las estaciones y ninguno de estos trenes, que dan servicio a cientos de miles de personas, entró en funcionamiento. El Govern no pudo cumplir su compromiso de la víspera, en que anunció que los trenes entrarían en funcionamiento a partir de primera hora de la mañana de este jueves y lo harían progresivamente. A la hora de la verdad, solo 6 de 140 maquinistas se presentaron durante la jornada a trabajar, un porcentaje tan bajo que desbarató los planes de Renfe y, por extensión, del ejecutivo catalán. Todo ello unido a la situación en la autopista AP-7 dirección sur, que está cerrada por el derribo de un muro tras el siniestro ferroviario de Gelida, aumentó a lo largo del día la sensación de impotencia de los suiarios que, un día más, tuvieron que hacer peripecias para llegar a su puesto de trabajo.
La situación es la siguiente: los trenes volverán a funcionar cuando los maquinistas quieran. Nunca antes. Ellos decidieron el martes suspender el servicio y que desde aquel momento no hubiera trenes. Ellos decidieron el miércoles mantener paralizados Rodalies, Regional y Media distancia. Ellos han dicho este jueves que el Govern se precipitó con su anuncio de que hoy empezarían a funcionar, ya que no había ningún acuerdo. Y ellos han forzado unas pruebas extraordinarias para comprobar la seguridad del servicio, que han empezado este jueves por la tarde y que contempla que 13 equipos ejerzan una especie de auditoría sobre el terreno para garantizar la seguridad. Será a partir de entonces cuando se podrá anunciar qué líneas se reanudarán y cuándo lo harán. La primera será la R-2 Nord. En resumen, no será un retorno completo de todas las vías y veremos con qué situación transcurre el tercer día de incidencias, este viernes.
La situación es la siguiente: los trenes volverán a funcionar cuando los maquinistas quieran. Nunca antes
En la práctica, al acuerdo alcanzado entre Adif, Renfe y el sindicato Semaf, con asistencia del secretario de Mobilitat i Infraestructures, Manel Nadal, y del comisionado para el Traspàs de Rodalies, Pere Macias, siendo importante —ya que permite confiar en una situación diferente en poco tiempo—, le falta lo que todos los usuarios esperan: plazos concretos. En medio de esta circunstancia, el papel de Renfe es del todo insostenible, ya que da un servicio muy deficiente a la Generalitat, pero, al mismo tiempo, tiene la sartén por el mango. El Govern le abrió un expediente informativo, pero no es el primero y siempre ha acabado, en la práctica, en nada. Las voces que piden la rescisión del contrato tampoco tienen la suficiente fuerza para imponer su criterio, y eso es algo que es del todo imposible que pase con el actual gobierno del PSC y estando en la Moncloa Pedro Sánchez.
Es más, con la constitución de la empresa pública mixta Rodalies de Catalunya, constituida en enero de 2026 como encargada de gestionar los servicios ferroviarios de Rodalies en Catalunya, se pretendía dar una respuesta a todos los que defienden la transferencia integral del servicio a Catalunya. Rodalies de Catalunya está formada como una empresa mixta entre la Generalitat de Catalunya (49,9%) y Renfe (50,1%) y su objetivo es mejorar la gestión y calidad del servicio tras el traspaso de competencias en Catalunya. La operación ministerial ha quedado ahora enfangada con la sensación de que estamos ante un problema grave de la red ferroviaria que, incluso, ha sido reconocido por el ministro Óscar Puente por falta de inversiones. Se trata, ciertamente, de un déficit crónico, pero cuesta pensar que los que también han formado parte del caos actual puedan encabezar la recuperación. Hay que poner grandes dosis de candor, optimismo e inocencia para ello.