Miles de jubilados en España están descubriendo que su pensión mensual es más baja de lo que debería ser. El motivo no es un recorte ni un cambio normativo reciente, sino que no revisaron su vida laboral antes de solicitar la jubilación. Un descuido que está costando a muchos pensionistas decenas y cientos de euros cada mes.
La realidad es que el cálculo de la pensión depende de datos muy concretos como los años cotizados, las bases de cotización y la situación laboral en cada periodo. Si alguno de esos elementos figura de forma incorrecta en el historial de la Seguridad Social, el resultado final puede ser una pensión inferior a la que realmente corresponde, sin que el afectado sea consciente de ello.
Errores frecuentes en la vida laboral que reducen la pensión
Y es que los fallos en la vida laboral son mucho más habituales de lo que se piensa. Uno de los más comunes es la ausencia de años cotizados, sobre todo en contratos antiguos, trabajos en empresas ya desaparecidas o cotizaciones realizadas en regímenes especiales que no se integraron correctamente en el sistema. De este modo, también aparecen bases de cotización mal registradas, especialmente en los años 80, 90 y principios de los 2000.
A ello se suman las llamadas lagunas de cotización, periodos sin cotizar que la Seguridad Social debe completar con bases mínimas y que, en algunos expedientes, se aplican de forma incorrecta. Otro punto clave son los trabajos a tiempo parcial. Antes de las reformas más recientes, el coeficiente de parcialidad penalizaba de forma severa a estos trabajadores. Aunque la normativa cambió, muchos expedientes antiguos siguen arrastrando errores que nunca se han corregido.
El impacto económico: menos dinero cada mes y miles de euros perdidos
La realidad es que el perjuicio económico no es menor. Y es que muchos jubilados están perdiendo entre 50 y 200 euros al mes sin saberlo. En términos anuales, esto supone varios miles de euros que no llegan al bolsillo del pensionista. De este modo, existen casos en los que, tras una revisión exhaustiva de la vida laboral y la posterior reclamación, la pensión ha aumentado en 100, 150 o incluso 300 euros mensuales.
La realidad es que revisar la vida laboral antes de jubilarse es clave para evitar errores que pueden cronificarse durante años. Así pues, los especialistas recomiendan comprobar cada periodo cotizado y, ante cualquier duda, iniciar cuanto antes una reclamación ante la Seguridad Social para no seguir perdiendo dinero que legítimamente corresponde al jubilado.
