Miles de jubilados desconocen que pueden acceder a ayudas económicas para la compra de audífonos, con importes que pueden alcanzar hasta 300 euros por dispositivo, a través de la Seguridad Social y de los servicios de salud autonómicos. Se trata de un sistema de subvenciones públicas que permite aliviar el elevado coste de estos dispositivos.
Estas ayudas se encuadran dentro de la prestación ortoprotésica, un mecanismo oficial mediante el cual el sistema público financia parcial o totalmente determinados productos sanitarios. En el caso de los audífonos, son las comunidades autónomas las que fijan los importes concretos, aunque la mayoría se mueve en una horquilla similar, situada entre los 200 y 300 euros por audífono.
Cómo funcionan las ayudas para audífonos
La financiación de los audífonos se canaliza por tres vías principales: la Seguridad Social, los servicios de salud autonómicos y, en algunos casos, programas específicos para personas mayores o con discapacidad auditiva reconocida. Aunque los importes pueden variar según la comunidad y la convocatoria, la estructura del procedimiento es relativamente común en todo el país.
En Catalunya, estas ayudas suelen situarse dentro de ese rango, si bien pueden modificarse en función de la edad, el grado de pérdida auditiva o la existencia de una discapacidad reconocida. En determinados supuestos, especialmente cuando la discapacidad auditiva es igual o superior al 33 %, la cuantía puede ser mayor o complementarse con otras prestaciones. Es importante subrayar que la ayuda no cubre normalmente el coste total del audífono, sino una parte. Aun así, supone un alivio relevante, teniendo en cuenta que el precio de estos dispositivos puede superar con facilidad los mil euros.
Quién puede solicitarlas y qué requisitos hay
Con carácter general, pueden solicitar estas ayudas los jubilados que acrediten una pérdida auditiva diagnosticada por un especialista. Es imprescindible contar con una prescripción médica de audífono, emitida habitualmente por un otorrinolaringólogo. Además, el solicitante debe cumplir los requisitos sanitarios o económicos establecidos por su comunidad autónoma y presentar la documentación correspondiente en el centro de salud o en la unidad de audiología asignada. En muchos casos, se exige aportar la factura del audífono, junto con el informe médico y los datos personales.
El procedimiento habitual comienza con una visita al médico de cabecera, que deriva al especialista. Tras el diagnóstico y la prescripción, se inicia la tramitación administrativa ante el servicio autonómico de salud. Así pues los jubilados con problemas de audición pueden acceder a subvenciones públicas relevantes. Conocer el procedimiento y los requisitos es clave para no renunciar a un derecho que puede mejorar de forma notable su calidad de vida.
