Miles de jubilados pueden mejorar la seguridad y accesibilidad de su hogar gracias a subvenciones que permiten cambiar la bañera por un plato de ducha. Estas ayudas públicas cubren entre el 50% y el 100% del coste de la obra y están diseñadas para personas mayores con movilidad reducida o ingresos bajos, con el objetivo de facilitar su autonomía y prevenir accidentes domésticos, especialmente caídas en el baño.

Las subvenciones forman parte de programas de rehabilitación de viviendas, planes de accesibilidad en el hogar, fondos Next Generation de la Unión Europea y convocatorias autonómicas y municipales específicas para personas mayores. Cada comunidad gestiona sus propias convocatorias, pero todas persiguen el mismo objetivo: adaptar los baños para que sean más seguros y funcionales para quienes más lo necesitan.

Qué cubre la ayuda y cómo funciona

En la mayoría de los casos, las subvenciones financian la retirada de la bañera y la instalación de un plato de ducha antideslizante. Además, suelen incluir la colocación de grifería nueva, mampara, suelo y alicatado necesario, así como barras de apoyo y otros elementos de seguridad. Esto significa que, en muchos casos, el coste total del cambio queda cubierto y el jubilado no tiene que asumir prácticamente ningún gasto.

Columna de ducha de Leroy Merlin

Los requisitos para acceder a estas ayudas varían según la comunidad autónoma, pero generalmente incluyen ser jubilado o mayor de 65 años, tener ingresos bajos o moderados, ser propietario o inquilino con autorización y que la vivienda sea residencia habitual. Algunas convocatorias también solicitan acreditar problemas de movilidad o riesgo de caídas, de manera que la subvención se destine a quienes más la necesitan.

Cuánto dinero se puede recibir

La cuantía de la ayuda depende de los ingresos y del tipo de subvención. Normalmente, se cubre el 50% del coste para rentas medias, el 75% para rentas bajas y el 100% para jubilados vulnerables o con movilidad reducida. El coste medio de cambiar una bañera por un plato de ducha suele situarse entre 1.500 y 3.000 euros, por lo que en muchos casos la subvención permite realizar la obra sin ningún desembolso adicional.

Estas ayudas no solo mejoran la seguridad, sino que también contribuyen a la independencia de los mayores en su hogar. Un baño adaptado reduce significativamente el riesgo de accidentes y permite a los jubilados conservar autonomía y calidad de vida durante más tiempo. Así pues, quienes cumplan los requisitos pueden aprovechar estas subvenciones para renovar su baño, mejorar la seguridad y acceder a una financiación que puede cubrir hasta el 100% del coste de la obra.