La Agencia Tributaria dispone cada vez de más herramientas para detectar posibles irregularidades en las declaraciones de los contribuyentes. Gracias al cruce de datos con bancos, empresas y distintas administraciones, Hacienda puede identificar comportamientos que no encajan con la información fiscal declarada. Cuando eso ocurre, el sistema puede activar una alerta y dar paso a una revisión más detallada de la situación del contribuyente.
La realidad es que cada ciudadano tiene asignado un perfil de riesgo fiscal dentro de los sistemas de control de la Agencia Tributaria. Este perfil se construye a partir de múltiples datos como ingresos declarados, movimientos bancarios, propiedades, inversiones o gastos. Si alguno de estos elementos no coincide con la información presentada en la declaración de la renta, el sistema puede marcar esa situación como sospechosa.
Gastar más de lo que se declara
Uno de los indicadores que más llama la atención de Hacienda es cuando el nivel de gasto de una persona no se corresponde con los ingresos que declara. Si un contribuyente mantiene un estilo de vida con gastos elevados como compras importantes, viajes frecuentes o pagos de alto valor, pero que en su declaración aparecen ingresos reducidos, el sistema puede detectar esa incoherencia de forma automática.
En estos casos, la Agencia Tributaria puede analizar distintos datos financieros para comprobar si existe alguna discrepancia. El objetivo es determinar si hay ingresos que no se han declarado correctamente o si existe algún error en la información presentada. Otro comportamiento que puede activar una alerta son las transferencias frecuentes entre cuentas sin una justificación clara. Cuando se producen ingresos recurrentes o movimientos bancarios constantes que no aparecen reflejados en la declaración, Hacienda puede solicitar explicaciones para conocer el origen de ese dinero.
Uso habitual de criptomonedas o grandes cantidades en efectivo
Los inspectores también prestan atención a los contribuyentes que utilizan de forma habitual criptomonedas o grandes cantidades de dinero en efectivo. Aunque estas operaciones son legales, pueden dificultar el seguimiento de los movimientos económicos si no se declaran correctamente.
En los últimos años, la Agencia Tributaria ha reforzado especialmente el control sobre las operaciones con criptomonedas. Las ganancias obtenidas con estos activos deben incluirse en la declaración de la renta, y las plataformas que operan en España están obligadas a facilitar información sobre las operaciones realizadas por los usuarios. Así pues, cuando varios de estos comportamientos se detectan al mismo tiempo, el perfil de riesgo fiscal del contribuyente puede aumentar. En ese momento, Hacienda puede iniciar una revisión de la información presentada o solicitar documentación adicional para comprobar que todas las obligaciones tributarias se han cumplido correctamente.
