John Swinney, líder del Partido Nacional Escocés y ganador de las últimas elecciones al parlamento escocés celebradas a principios de mayo, ha sido reelegido como ministro principal del país. A pesar de esta importante victoria, el hito quedó incompleto porque no podía alcanzar su gran objetivo: la mayoría absoluta para forzar un segundo referéndum de autodeterminación, doce años después de la derrota del independentismo en las urnas y con el bloqueo del Tribunal Supremo británico contra una convocatoria unilateral. Sweeney superó varias rondas de votación en el parlamento de Holyrood, donde obtuvo el apoyo de los diputados del partido Verde, que, como la ultraderecha, también ha visto incrementar sus representantes en todo el Reino Unido. Este miércoles jurará el cargo ante el máximo tribunal civil escocés y el jueves comunicará sus ministros. Durante la campaña electoral, Swinney puso el segundo referéndum en el centro y en su intervención ante el parlamento se volvió a referir a él, en un discurso donde también habló del elevado coste de vida y la sanidad pública. El papel de Swinney, un histórico del partido, ha sido clave para calmar las aguas del Partido Nacionalista Escocés después de unos años muy convulsos y polémicos a raíz de la dimisión de Nicola Sturgeon.
Referéndum antes de que mande Farage
El auge de Reform UK en las elecciones de este mayo ha sido imparable, especialmente en Inglaterra pero también en los parlamentos de Escocia y Gales, donde el bipartidismo de Tories y Laboristas ha quedado definitivamente enterrado en una lucha entre el populismo de extrema derecha británico y las opciones que abogan por abandonar el Reino Unido: Plaid Cymru en Gales, el SNP en Escocia y el Sinn Féin que, desde hace años, gobierna en Irlanda del Norte y que apuesta por la reunificación de Irlanda. En este sentido, poco después de su victoria en las urnas, situó la lucha por la independencia de Escocia como la mejor vía para “blindar” el país ante el avance de Reform UK. "Es imprescindible que nos unamos en Escocia para garantizar que nuestro parlamento esté completamente blindado ante Nigel Farage", en referencia a otro dirigente histórico que ahora se encuentra en un momento dulce, encabezando las encuestas para unas elecciones generales. En los últimos comicios, Reform consiguió 17 diputados, una cifra impensable para una opción como esta hace solo pocos años.
“Esto significa tener el poder antes de 2029 para decidir nuestro poder constitucional sin que Farage sea capaz de bloquearlo”, añadió poco después de las elecciones en una rueda de prensa en Edimburgo. Las previsiones temporales de Swinney parecen optimistas ante la tormenta a la que se enfrenta el primer ministro Keir Starmer, que es a la vez contrario a un segundo referéndum. Las elecciones están previstas para 2029, pero la guerra interna entre los laboristas ante los nefastos resultados electorales hace complicado prever que el premier pueda aguantar hasta entonces.